18.12.12

La pareja perfecta

Si yo les digo una pareja perfecta...Qué se imaginan?


Bueno, eso que están pensando es lo que NO es. La pareja perfecta sí existe. Saben cuales son? Son las parejas que tienen problemas, que tiene diferencias, que pelean... pero lo importante, lo diferencial es que pueden hablar. Es un proceso de construcción. Están desde el día 1 en construcción. Es una construcción constante que nunca termina, ¿por qué? Porque las personas van mutando y uno, en la pareja, debe ir entendiendo los cambios. Vos no sos la misma persona que eras hace 10 años, y uno va cambiando a medida que comete errores y adquiere experiencia. Se puede construir una pareja, pero uno tiene que dejar las inmadureces de lado. Tiene que aprender a posicionarse en un lugar responsable. No es fácil, pero tampoco es una ciencia compleja.

HAY QUE HABLAR, hay que compartir las alegrías y también las angustias. Siempre es más fácil reír con el que ríe que llorar con el que llora. Hay que saber acompañar en los malos momentos, pero también hay que saber ser feliz con el otro.
Las parejas jóvenes, por ejemplo, no saben/pueden compartir. Preguntale a una pareja jóven que comparten juntos. No saben que decirte, además de comer y coger. No tienen proyectos juntos, ni rituales, ni nada.

Las parejas grandes intoxican su vínculo con los miedos propios. No saben entregarse, no saben relajarse porque están tan pendientes de las cosas que no pueden resolver que contagian esas energías a la relación misma, haciendo que esta se pudra.


Acá viene la parte de los tips:

En primer lugar, una relación perfecta es un equilibrio entre distancia y acercamiento. Existen las parejas que no se ven nunca y las que se ven todos los días, pero llega un momento en el que o te asfixias o te sentís solo. Por eso, es importante saber medir, equilibrar lo lejos y lo cerca.

En segundo lugar, una relación se sostiene sobre los logros de ambos. Uno es uno por sí mismo y no por el otro. Las personas TIENEN QUE TENER SUS SUEÑOS PERSONALES, un sueño NO depende del otro. Uno no se puede definir a partir del otro. Te podes ayudar o soportar en el otro, pero no depender de él.
No vivir la vida del otro, es un pilar fundamental. Porqué no soñar algo propio? Comprartirlo con el otro, pero vivir un sueño propio. Saber reírse. Saber discutir: hay que saber plantear problemas, hay que saber no humillarse.

No tomarse las cosas a modo personal, es otra que hacemos las mujeres:
Ella: Y? Como te fue hoy en el trabajo?
Él: Bien.
Ella: Bien??..pero contame!
El: Nada, bien, que queres que te cuente? Un día normal.
Ella: *se enoja*
Hay mujeres pegoteadas y en el otro extremo están los hombres disgregados. Ella lo quiere meter a él en el pegote, le pide que le cuente como le fue en el día y él le responde: Ya te conté, te dije que me fue bien. Lo que ocurre es que para él amor significa: No me atosigues y para ella el amor es: Contame todo.
También pueden ser los dos pegoteados, o los dos disgregados. Lo importante de esto es entender que cada uno fue educado y es de distintas formas, y saber decodificar en el otro qué es desinterés y qué es un rasgo propio del carácter y/o de la cultura familiar.

Siguiente:
Aquellas cosas que son fáciles, aquellas relaciones que son apuradas a formarse, no son igual de valoradas que las que nos costaron más. O sea TE TOMASTE TIEMPO PARA CONOCERLO? SALISTE? Te diste el tiempo a vos mismo para saber con QUIÉN carajo te estabas juntando? No te parece IMPORTANTE conocer a la persona con la que, si todo sale bien, dormirás el resto de su vida?
Hay que aprender a controlar el impulso y la intuición frente a conocer a una persona.
SOBRE TODO LAS MUJERES, tienen una urgencia por juntarse. Ya sea por que les dijeron que está grande, ya sea porque quiere tener un hijo, ya sea por que sus amigas están todas en pareja y se junta con cualquier cosa que se les cruce que sea hombre, para después investigar si esa persona es realmente con quien quieren estar; pero ya es tarde.
Y ahí empieza... infidelidad, violencia verbal, física, desinterés. Cosas que hubieran visto si se hubieran fijado antes con quien se metían.
Es típico en las mujeres de hoy en día: levantarse, mirarse al espejo y odiarse. HAY QUE RECUPERAR LA ESTIMA, CHICAS. Para terminar con el maltrato ajeno, hay que empezar por el maltrato propio.
NO HAY QUE FORMAR PAREJA PARA SER FELIZ, HAY QUE SER FELIZ Y LUEGO FORMAR PAREJA.

Los hombres tampoco se salvan:
Todavía está el mito de que formar pareja es perder libertad.
"Quiero disfrutar la vida"
"Todavía soy joven".
El problema, chicos, no es perder la libertad. Cualquier persona que tiene una pareja emocionalmente equilibrada no siente que pierde la libertad. El problema es que, existe hoy en día una tendencia a formar parejas sin conocerse, sin compartir, sin comunicarse.
Hay gente que no termino de hacer un duelo y ya esta saliendo con alguien. Así no se puede, chicos.
Hay que estabilizarse mentalmente antes de juntarse. Es como querer tapar una mancha con una mancha más grande. Unas cuantas salidas, se "enamoran", se ponen de novios y después al mes se están quejando que ella es celosa o controladora y es culpa de ustedes, por no darse el tiempo suficiente para conocer al otro.


He dicho.

24.9.12

El cólera en tiempos de amor.

Creo que todo es mucho más feo de lo que parece, las películas nos muestran, los viejos nos cuentan.
Forjar una relación de pareja APESTA, digan lo que digan. Muchos dirán que hablo así porque estoy sola y es de resentida hija de puta. A esos muchos les digo: váyanse a lavar el orto. No es por eso, boludos.
Es porque es así. Es porque este siglo trajo consigo un mundo nuevo de tecnologías, medios de comunicación, innovaciones que nos ayudan a comunicarnos, alejándonos.
Nos engañan suponiendo que nos acercan, cuando lo único que logran es enfriar lo cálido de las relaciones y alejar lo lindo de estar cerca.

La primer salida


Con un pucho en la mano, veo, desde la cama, la luz del Blackberry titilar en el escritorio. Hoy en día, y por como está la sociedad, podría ser desde una amiga diciéndote que se va del país, tu primer novio de hace 50 años diciéndote que todavía te ama, un mensaje de difusión político de un 'activista' de country belicoso que está aburrido porque se quedó sin internet o alguien que te 'regala' un 0km.

Agarras el teléfono, preparado para la aventura, y es ese pibe, piba, lo que sea que te guste.
La charla se extiende una hora, dos horas, entre espacios de tiempo entre respuesta y respuesta, contestaciones monosilábicas y anécdotas pelotudas y vanales que de alguna manera llegan a convertirse muy amorfamente en una invitación a verse.
La invitación de hoy es borrosa, no es lúcida, es insegura y vanidosa. Es un:
"— Si queres nos vemos, pero si queres. Capaz en realidad no tenes ganas, igual ahora que pienso capaz yo tampoco, eh? Igual no se, después más sobre la hora vemos.
— Pero en teoría nos veíamos en dos horas, como lo vemos más sobre la hora? Yo me tengo que cambiar ponele.
— Bue, por eso si no queres, todo bien.
— No, pero si quiero. Bah el que me parece que no quiere sos vos que estás estirand...
— Yo no estoy estirando nada... "
Y otras conversaciones por el estilo... Ya no existen las expresiones claras.
3 de 10 conversaciones como éstas realmente se concretan. Es algo así como que los astros se alineen. 

La salida es en un bar de Plaza Serrano o, en su extremo de creatividad, algún otro lugar un poco menos trillado.

Dura todo un promedio aproximado de 3 horas y media, en las que la charla se resume un poco en: Me gustan los gatos. Sí, corte con la minita hace 3 meses, estaba re loca. Mis viejos se separaron ayer. Qué lindo es Paraguay, una vez fui. No me gusta el vino. Con los chicos siempre jugamos partido los domingos. Las pibas son re fiesteras. Me drogo de vez en cuando. Dejé la facultad. No sé si estoy para ponerme de novio, las cosas se van viendo, tiene que fluir.

Y te vas de la 'primera cita' con la sensación de que perdiste el tiempo, de que fue una mierda, de que ambos géneros están todos en pelotudos, y de que esta es una edad de mierda para tener la edad que tenemos.

Sí, quizás, esté generalizando y siendo muy negativa, pero capaz esté diciendo algo que muchos no quieren admitir: A las relaciones, más que los medios, la destruimos todos nosotros.

Las destruimos dejando que los malentendidos se hablen por BBM, que los primeros 'te amo' sean usando los números gratis y que las primeras salidas sean en Plaza Serrano y tengan menos de especiales que la imagen de un plato de un guiso de lentejas.


Posible Solución


Quizás sea medio pelotudo, pero los lentos se bailaban por algo. Capaz, en ese momento todavía había gente creyendo que el ser humano SÍ tenía sentimientos y necesitaba un espacio para poder manifestarlos, sin estar drogado, en pedo, o escondido detrás de un chat.


Una de las maneras de pelear contra esto es la sinceridad brutal, desmedida, de los que queremos y de lo que somos. Porqué no poder decir libremente: Me quiero enamorar, sin que algunos tipos que te rodeaban salgan corriendo. O, ¿porqué no al revés? Porqué no poder decir: Sinceramente quiero una relación física solamente y plantearlo desde un primer momento, aceptando consecuencias obviamente.



Hablar sin filtro genera problemas, pero filtrarse el cerebro entero les aseguro que genera PEORES angustias.

Quiéranse, digan lo que sienten, sean sinceros con el otro desde el momento 0 (no especulen a ver si el otro entra o no en su jueguito, no da ser tan hijo de puta), diviértanse, piensen en lo que les haga bien, sufran sólo lo suficiente, no exageren. 

Posible teoría


De chicos éramos más inteligentes (y menos pelotudos) que ahora.



Les dejo set para que relajen: 




12.8.12

Tipo 1 y tipo 2

Existen dos tipos de personas: las personas que pueden sentarse en una playa, solos, por horas y las personas que no, porque pensamos. Pensamos todo, no podemos evitar pensar en todo. Calcular, estimar y sacar hipótesis acerca de lo que es, pudo ser o será. Necesitamos respuestas, resultados, indicios. No podemos vivir sin pensar que es lo que pasa. Nos daña la ansiedad, los nervios, lo que sea.
Les presento a las personas del tipo 1 y las personas del tipo 2. Yo soy una persona del tipo 2.


Más difícil que mantener satisfecho a un otro, es mantenerse satisfecho a uno mismo. Somos tan incapaces de definir que queremos realmente que nos vamos tropezando con cuanta cosa creemos querer y nos encaprichamos con eso. O hasta nos obsesionamos. Cuando, finalmente, lo obtenemos, ya estamos queriendo otra cosa.
Separar necesidad de deseo es algo que nunca sabré como hacer. Es difícil hacerlo cuando hay una sociedad por detrás intentando coartar lo que esta o no esta bien para ellos.
Es inminente que si has crecido entre un grupo de amigas que estuvieron toda su vida en pareja, y vos no lo estás, seas el bicho raro. O al revés.
Si toda tu vida estuviste rodeada de amigas en pareja, es probable que lo que conozcas como normal es eso y estar sola te hará sentir como "la que no puede".
Si fuera al revés, y todas tus amigas o conocidas están en su mayoría solteras y tu no, también sufrimos. Y volvemos a ser "la que no puede".

Estar tan determinados por lo que nos rodea y por el momento que vivimos es frustrante.
Es saber que cada cosa que hagas no surgirá efecto porque siempre habrá una factor x que destruirá tus planes y te hará volver a sentir miserable.

Lo que es complicado es mantener la fuerza, si nunca sabemos si estamos yendo para el lado correcto. Es ese "¿y si no era?" "¿y si sí era?".
¿Y si sí era el amor de mi vida y lo estoy dejando ir?
¿Y si al intento siguiente iba a ceder?
¿Y si en realidad no era la decisión correcta?
Y así... La duda, el miedo, la inseguridad, la necesidad de certezas que se repiten como un loop interminable de fracasos, todos igual de dolorosos, por algo que nos ciega completamente: La ilusión, la esperanza, la maldita idealización.

Esperar que alguien cambie, esperar que alguien nos ame, nos quiera más, valore, respete. Una pareja, un padre, un hermano, un amigo, un hijo que no nos trata como merecemos ya basta para tirarnos al piso y dejarnos abofetear porque no podemos dejarlo, ni pedirle que cambie.
Nos levantamos todos los días y somos felices, tan sólo por ese segundo que no sabemos bien donde estamos, hasta que recordamos ese dolor que nos vacía el alma como una aspiradora de porquería que se queda con todas las ganas de levantarse y de vivir.
No se ve cerca ni clara la solución o manera de solucionarlo. Cómo se dice "adiós" tan fácilmente si hay una pequeña (o MUY GRANDE) parte dentro que nos grita: TODAVÍA HAY UNA CHANCE DE... Y el tiempo la va apagando y todo vuelve a la rutina de nuevo, hasta que algo más te vuelve a provocar ese dolor.
Hay quienes no estamos preparados para aceptar que los vínculos tienen tanto de dolor, como de alegría. Es simplemente inaceptable saber que sufriremos así o peor muchas veces más a lo largo de nuestra vida y que, lo más probable, es que por culpa de cometer los mismos errores.

Lo peor de todo es que nos odiamos por como somos, y cuando nos cruzamos con las personas del tipo 1, que viven hoy hoy hoy, nos volvemos fan de ellos, los admiramos (es simplemente no entender como hacen para que todo les importe tan poco - o al menos eso es lo que pareciera-) y, tristemente, los imitamos.
Los imitamos lo más que podemos, mientras todo lo que hacemos nos hace ruido, aguantamos lo más que podemos: una semana, un mes, un año. Yo no aguanto ni 2 días.
Hasta volver a ser lo que somos, gente que le gusta planear, pensar, tener todo bajo control. Lo no planeado nos asusta.

Todavía no estoy segura de que las personas del tipo 1 sean las realmente felices, pero desde mi mirada medio trágica del mundo creo que sí. Nosotros, tipo 2, vamos esperando que las cosas pasen y las imaginamos tanto tiempo en nuestras mentes que cuando ocurren, por supuesto, nunca son suficientemente lindas, o pomposas como las soñamos. O peor, NUNCA PASAN.Trágico, no?

Siempre pensé que las personas del tipo 1 y las personas del tipo 2 marcan su gran diferencia, ante un tipo de situación: Cuando son abandonadas por alguien querido, las personas del tipo 1 corren a buscarlos para agotar todo tipo de chance, y si no funciona algo las hace estar tranquilas de que hicieron todo lo que pudieron. Las personas del tipo 2 simplemente piensan que no merecían lo que tenían y entran en una burbuja sintiéndose víctimas desoladas que han fracasado por culpa de ser como son.

Alguna vez, por un día, sólo por un día, quisiera que no todo me importase tanto. Relajarme y pasar horas en una playa, sola, sin pensar que va a pasar después. Es agotador.


28.5.12

Entender las soledades

Soundtrack:  Creep by Ingrid Michaelson on Grooveshark


Nunca puedo ponerle un título a una entrada del blog antes de empezarla, es como que ese título que escriba no va a estar completo. No va a estar completo porque no tiene esa carga emocional que se va gestando mientras escribo. No lleva las palabras exactas que mientras avanzan las letras van surgiendo. No expresa lo que al terminar de escribir quiero que exprese.
Así somos los seres humanos, difíciles de titular en primer lugar. Queremos, antes que todo, elegir un nombre, antes que nada, elegir un título que exprese como va a ser lo que vivamos después. Elegir supuestos futuros que queremos vivir y lugares donde añoramos estar. Creamos un mundo paralelo que ordene nuestro universo mental del ahora para poder vivir en paz. Que nos quite la inseguridad del hoy, que nos de la seguridad de que todo va a salir como queremos, de que nada va a ser distinto a como lo titulamos porque, por más nombre que le pongamos, a cierta etapa, relación o momento de nuestra vida, siempre terminará careciendo del suficiente significado. Es que es tan difícil vivir primero y concluir luego.
A veces necesitamos anteponernos al "no se que va a pasar" creyéndonos que podremos adivinar de que se trata para que la sorpresa no nos agarre desprevenidos, nos rompa el corazón y deje llorando en una esquina un martes a las tres de la mañana.
La incertidumbre es lo que nos quita el sueño, la posible equivocación futura... que todo lo que pensamos que era de determinada forma terminará siendo de otra. Miedo a estar solos.
Es tan fácil sentirse solos. No cuenta la cantidad de amigos, ni las veces que volvemos borrachos a casa, ni la cantidad de fiesta a la que vayamos, ni las muchas personas que nos digas que somos buenos, divertidos o geniales. No importa nada, no importa tener pareja, ni familia, ni un grupo de 40 amigos. Cuando se siente solo es una soledad que no la opaca nada ni nadie, es soledad en su mejor expresión. 
Es no encontrar una canción que vaya acorde a nuestro sentimiento, es no encontrar las palabras justas de aliento, es no tener ganas de levantar el teléfono y pedir ayuda, es tener ganas de todo y nada a la vez. Es estar sola, al final del día, en una oscuridad no trillada que puede ser un salón de estruendosas luces o un cuarto descuidado.
Es la desesperación de no saber que necesitamos. Inseguridad de vuelta que viene a hacernos preguntarnos a nosotros mismos: ¿Estoy bien? ¿Qué es lo que hago? ¿A donde estaba yendo? ¿Voy bien? ¿Siempre voy a estar insatisfecho?
Todos somos tan distintos y pensamos en tantas cosas diferentes que a veces parece imposible que alguien alguna vez llegue a entender bien qué es lo que hace o de qué se trata esto de vivir. ¿Lo importante es pertenecer o lo importante es estar cómodo?
Sentirnos especiales o sentirnos parte es una manera de buscar encajar, de sentirnos parte de algo para no sentirnos solos. El humor, el cinismo y las adicciones, como maneras de buscar ese "algo" y de anestesiar esas incertidumbres e inseguridades. Entiéndase adicciones como cualquiera estas sean, un trastorno, una droga, una persona, una actitud, una personalidad.
Creo que ya sé como se va a llamar esta entrada.






10.3.12

La JOYITA de la familia

Imagínense que el tipo está indignado por que me tomo un taxi por 5 cuadras o por que ahora, en este mismo momento, en mi cama hay paquetes de Skittles vacíos. O porque ayer salí y hoy hay olor alcohol en la pieza.
El tipo está decepcionado con la vida que llevo. Ahora, que ilógico ¿no?, creí que el que tiene que estar contento de la vida que lleva es uno mismo. Se suponía que era suficiente. Pero no, no lo era.
Por eso vino la era del dolor de concha. Un suave pero agudo dolorcito genital provocado por el cansancio mental que provoca LA FAMILIA.
Qué groso poder patear mi propia mugre y estar conforme. O qué groso poder levantarme en tetas y comer el sánguche, dejando que las migas caigan sobre el sillón.
Pero, en lugar de eso, lo groso es el espesor de mi paciencia que estaría por estallar si hay que seguir viviendo acá, queriendo a estos boludos y, además, leyendo a los boludos que quieren a sus familias. Por que los hay, lo puedo demostrar con pruebas:
Cataratas de fotos a los desagradables besos entre ellos, con abuelos babeados, en el geriátrico, invaden las redes para recordarnos lo crudo que es el mundo. Lluvia de comentarios como "a vos, papá, que me miras desde el cielo", cuando el pobre tipo esta bajo mil tierras y forros usados.
Lo gracioso, si es que le asignamos algo de gracia a este terrible carma que es la familia, es que todas son distintas pero igual de insufribles. 
Casi que hasta se pueden clasificar. Tenes a la familia a la que yo le llamo la familia "Mambito británico". Todos los integrantes se creen un poco más de lo que son. Tienen una patología similar a la de esos piraditos que miraron mucho Dragon Ball Z en la adolescencia y ahora hacen aikido, llevan sushi en la luncherita de Hello Kitty, se masturban mirando manga y su avatar de Twitter es la cara de Sailor Moon. Alguno de los padres es profesor de inglés, en general la madre. A penas egresó de la facultad y ya se rebautiza como monja, pero en vez de ponerse Sor Juana o Sor Consuelo, las ex Margaritas renacen como Miss Margaret y las Patricia, como Miss Pat. Ellas, por sobre todo, y su familia por una cuestión de contagio pegajoso, creen que no están aquí, sino en Inglaterra. Cuando se despiertan, el padre lee The Times, se preparan eggs on toast, miran la BBC y en sus diálogos casuales incluyen - como fórceps- un slang británico incompresible para el resto de la gente. Los hijos leyeron todos los libros de Harry Potter y escuchan Robbie Williams. En general esta clase de familia vive en una especie de burbuja química (que esperemos que sea venenosa para el aire que respiran) que se aplica a todos los tipos de profesorados. Los de educación física, llenan la casa de pelotudeces de gimnacio. Las de biología, de VHS con documentales de NatGeo mal grabados, y así... Pero todos comparten una característica: Ninguna familia parece tener carácter, a todos les falta.

Pasamos a la familia "primeriza". La pareja se casó hace 4 meses y ya tienen dos hijos. Ambos tienen 28 años y entienden igual de la vida que una persona que inhaló unos 5 kg. de Poxyran.
La casa parece la de "Los tres chanchitos", se derrumba con un soplido. Como los padres no pueden controlar al malón de vagos y agrandadas que le tocaron como hijos, se angustian y eligen los peores recursos para sofocar un motín: Ella pega gritos quebradizos, los acusa frente
al padre o rompe en llanto en la mesa de la cocina. Él, se va de la casa y vuelve a la madrugada.
Los padres y también sus hijos, a medida que crecen, renuncian repetidamente a sus mediocres empleitos part y full time. En general, ella es chiquita y trabaja en mil lugares para llegar a fin de mes y él es remisero.  Para fin de año, los pibes se aburren de que les griten o ignoren y se empiezan a drogar.

No podemos olvidarnos de las familias "Entusiastas". Ella y el hacen de todo, salen a correr, van al club, toman sol, hacen dietas y siempre tienen un speach insoportable acerca del optimismo en la vida. Ambos se niegan a aceptar que su ética de vida es un comodín de relleno que no le importa a nadie, y menos a los hijos. En su tiempo libre, los entusiastas hacen manualidades como pintar la casa, o reparar el marco de un cuadro viejo. En general son adinerados, pero lo hacen ellos porque en la Vogue salió que las actividades de a dos son afrodisíacas. Entonces si la Vogue dice que se tienen que meter un pepino en el culo para que llueva, lo hacen. Todo siempre de a dos. La hija se anotó en Gran Hermano, y no quedó. El pibe toma anabólicos.

Y, por último, la familia "vieja perinola". Ellos tienen 80 años y un hijo recién nacido y no entendes cómo. Poseen siempre más de 3 hijos y todos son de edades espaciadas y hasta, a veces, de distintos padres. La casa siempre huele a polilla, naftalina y todo eso. En general el padre tiene alguna anomalía bucal y escupe cuando habla, por lo que los hijos tienen vergüenza de llevar amigos a su casa.
Se arman discusiones constantes, en las que todos terminan gritando. Los hijos mas grandes se van a dormir de sus novias y los más chicos se encierran con llave, mientras los padres, ancianos, siguen gritándole a la nada cháchara inconexa y digreciones antiguas a cerca de la vida. Ambos, en especial ella, se va por las ramas y opina sobre todos los temas (desde política internacional hasta trucos para el ViceCity). El padre le toca la cola a la vieja cuando pasa por al lado, mientras los pobres pibes se sacuden nerviosos del asco.

Todas y cada una de ellas son la muestra fehaciente de en lo que nos metimos desde el day one en que nacimos y, muy inocentemente,  nos lavaron la cabecita. 
Cáguense de risa pero yo estaba segura de tener el recuerdo de la risita frívola de la partera mientras me lavaba. Se estaba cagando de risa de mí. Cuánta razón!


22.12.11

Estar enamorada de estar enamorada de estar enamorada de estar enamorada de estar enamorada de estar enamorada de estar enamorada de estar enamorada de estar enamorada de estar enamorada de estar enamorada de estar enamorada de estar enamorada de estar enamorada de estar enamorada de estar enamorada de estar enamorada

Hoy me voy a dedicar a contarles la historia de mi vida. La historia de mi vida es una historia que no es la mejor, ni la más original pero que, aún así, es la historia de mi vida.

¿Nunca se despertaron en una etapa de sus vidas y se dieron cuenta de que, por alguna extraña razón, eran más felices enamorados que solos?
Aquí es donde hago el primer y último stop para pedirles a todos aquellos los que lean esta pregunta y contesten internamente "no" que se retiren porque este post les va a parecer una estupidez. Y se imaginarán que, con esta pregunta como disparador de texto, estoy prendida fuego a esta altura y, realmente, no me interesa lo que piensen Uds. de mí.
Lamentablemente, para gente desafortunada como yo y espero que para más gente, la respuesta es "sí".
No sé, preferimos estar enamorados. Estamos enamorados de una sonrisa, de estar feliz. Estamos enamorados de alguien, estamos enamorados de los dos juntos, cuando estamos juntos. Estamos enamorados del amor.
Dios, se que suena enfermizo, pero nosotros no elegimos vivir así, ni pensar así, ni nada. Realmente creo que fue algo que se malformó genéticamente en nosotros en la etapa feto.
Lo queramos o no, es así: Estamos enamorados del amor.
La historia de mi vida, y te lo digo con una triste canción de The Smiths de fondo, es estar enamorada de estar enamorada. Sí, así es, señores.
No poder vivir feliz con vos mismo estando solo, no es lo peor. Lo peor es que cualquier acercamiento de medio segundo que tengamos con un posible candidato es ya suficiente para que nuestra ilusión pegue un salto a la luna y se de un paseo por el imaginario, en el que estamos casados, tenemos hijos y nos amamos. Corazones cayendo.
No confundamos desesperación con problemas psicológicos. Repito, no tenemos la culpa de haber sido traumados por alguna experiencia en nuestra infancia provocada, seguramente, por nuestros padres.
Y esa es la historia de mi vida. La historia de mi vida es estar fallada de fábrica y sentir que cada hombre que da vuelta la esquina es, potencial y verdaderamente, el hombre de tu vida. Con quien congeniaremos perfecto, tendremos perfectos hijos y seremos respetadas y amadas por siempre. Pero, en su lugar, lo único que genera esto es una total y completa desilusión cuando nos damos cuenta de que ese hombre que estaba comprando unos chicles en el kiosco, no era más que un tipo más que no quería casarse. O tal vez sí, pero no contigo o no en ése momento.

Manejar el fracaso

Manejar el fracaso es algo complicado para la mujer moderna. Hoy en día, nuestra sociedad va tan rápido... No podes pensar en nada que ya terminó. Sin ir más lejos, ayer estaba empezando una carrera universitaria y hoy me recibí. Los mandados son para ayer. Las relaciones duran a penas tan poco como las baterías de los smartphones. Y, aunque sé que es triste que esté escribiendo sobre esto el día en que me recibí en lugar de estar festejando con alcohol etílico en las calles, esto es simplemente la prueba fehaciente de nuestro problema: La felicidad de las grandes cosas se ve opacada por estos inminentes enamoramientos repentinos que nos movilizan el piso.

Perdón, dije que iba a hacer solo una aclaración, pero me parece super importante hacer una más: Sé que es disparatadamente posible que algún hombre que salió conmigo recientemente lea esto, ate cabos, y termine creyendo que algo de esto tiene que ver con él. Seguramente, en este mismo momento, esté sosteniendo un sentimiento de orgullo en su interior que dice algo así como: "Qué genio, tuvo un re enamoramiento conmigo". Lamento decirles que entraron en el momento y lugar equivocado, porque les tengo una noticia, si leen de nuevo con cuidado y dejando de pensar por un segundo en tetas, podrán dilucidar entre líneas que: ME PASA CON TODOS. ERGO, NO FUERON ESPECIALES UN CARAJO.
Sí, yo tendré un problema, pero vos no fuiste mi príncipe azul y eso ya me hace feliz.

Volviendo al tema, este grave asunto nos opaca la vida. Me acabo de recibir, después de años de estudiar y morir de angustia yendo a la facultad y estoy acá en la oscuridad escribiendo la triste historia de mi vida. No se preocupen, es temprano para salir todavía, para lo que no es temprano es para cambiar. Fuimos, somos y seremos toda la vida así y esta sociedad no nos benefició. No nos benefició en las tendencias a ser raquíticas, no nos benefició en las tendencias de ser perfectas, no nos iba a beneficiar en las tendencias de enamorarse para siempre. No anduvimos con suerte luego del dadaísmo, en la modernización la gente comenzó a pensar que no era realmente necesario juntarse para toda la vida, o ser fiel, o amar a alguien. Y está bien, no podemos ir en contra de cada movimiento cultural que nos sorprenda con ideas opuestas a las nuestras, sólo que no podemos vivir con eso y, encima, ser felices solos.
Así como no podemos vivir solos, tampoco podemos ver que hay gente que esta enamorada y es correspondida, mientras nosotros pasamos nuestra vida escribiendo posts como este. Esa es la simple realidad.

La otra triste triste historia

Pensando muy profundamente, y luego de hacer varios análisis, entendí algo: Mi vida tiene compulsión a la repetición. Es darse cuenta cada día cuando miro un poquito para atrás. Hombres facheros que parecen perfectos, que parecen sinceros, que parecen bla bla bla...
Y, al principio, vemos todo perfecto. Hasta ese momento, todo está encaminado. Sólo hasta ese momento, porque al momento siguiente se le escapa un hilo de su verdadero yo que es notorio y ridículo. Nosotros, en lugar de tirar del hilo para ver como se desarma la prenda poco a poco, simplemente metemos el hilo para adentro, lo ponemos de nuevo en su lugar.
No queremos ver nada de esa verdad inminente. La fachada nos sienta mejor, pensamos que estos pequeños defectitos, una vez enamorados, se pueden limar.
Entonces, continuamos hasta que la fachada se cae sola y, tengo una noticia para Uds.: LA GENTE NO CAMBIA. LA GENTE NO SE LIMA (no es una uña de mierda). LA GENTE NO PUEDE ESCONDER COMO ES REALMENTE (simplemente miente). MIENTE MEJOR.
MIENTE LO MÁS QUE PUEDE (hasta conseguir lo que quiere).
El mundo vuelve a su lugar y el imaginario, dónde las cosas que antes parecían alborotadas por la tan esperada llegada del príncipe azul, pasa a ser la triste imagen de un electricista gordo, tomando cerveza en un sillón mientras grita: "¿Mabel, hay más cerveza?".
Pero esa no es la otra triste historia de mi vida, la otra triste historia de mi vida es la compulsión. No lo olviden: ME DESENREDO DE UN GORDO ELECTRICISTA PARA ENREDARME CON OTRO GORDO ELECTRICISTA.



Con suerte terminaré casada con un gordo plomero que, al menos, elija casarse formalmente.
Por cierto, no soy tan fea. Pueden ver fotos donde quieran.

¡Felices fiestas!

14.12.11

HOY PRESENTAMOS: EL PUNTO

El punto no es el nombre de una nueva y trillada película de terror de cine independiente. Tampoco es el apodo de algún jugador de fútbol de pequeña estatura que cariñosamente parece una pulga. El punto tampoco es, por lejos, una localidad de la costa Argentina. No pretende (y nunca lo hizo) ser el flamante nombre de un grupo de cumbia colombiana, que se presenta en pasión tropical cada sábado.
El punto, luego de varios estudios, resulto ser un estado anímico que todas las parejas han experimentado, experimentan y experimentarán siempre. Los hombres y las mujeres o las mujeres y las mujeres o los hombres y los hombres, dependiendo de su orientación sexual, se conocen, se juntan y se separan o se juntan y permanecen así.
Se conocen de diversas maneras: Los presenta un amigo. En una previa de sábado. Ella era la mejor amiga de su tío. Él era su médico. Eran compañeros de la facultad o el secundario y se reencontraron luego de varios años.
Todas las maneras, más originales o más comunes, los llevaron a estar juntos. Vivieron los mejores y peores momentos. Se fueron de picnic unas tres veces. Fueron a una bailar solos una loca vez, medio ebrios y medio felices. Se divirtieron en las montañas rusas del parque de la costa. Durmieron juntos un centenar de veces. Se recorrieron todos los bares de plaza Armenia. Se abrazaron, se insultaron, se besaron. Se conocieron de la mejor manera posible y hoy están parados el uno frente al otro, gestando un amor que creen desinteresado y desmedido.
Lamentablemente, frente a un estado de placer extremo, siempre hay algo que vendrá a opacarlo. De repente, lo que era una hermosa relación que vivía el día a día, dejando fluir la vida es avasallada por un hecho. Toda pareja (sin excepción de ninguna) experimentará la llegada de El punto. Éste es un estado sentimental tóxico, intrínseco e incómodo que puede desatarse frente a una situación dada cercana a la pareja. Este estado suele dispararse, en primera instancia, en uno de los protagonistas de la pareja (siendo esta persona más comúnmente las mujeres), quién luego contagiará la toxicidad al otro integrante de la pareja. Este episodio, como ya dijimos, puede ser dado en situaciones llenas de hormonas histéricas que retozan en la mente de unas amigas envidiosas que compiten por ver quién tiene el conjunto de ropa interior más caro; en el encuentro casual con un compañero de la primaria o en la insoportable presencia de una tía y su ya conocida rutina de humillación a los demás, en el centro de una reunión familiar, luego de decirnos de manera compulsiva y maliciosa: “¡¿Y…nena? ¿Para cuando el noviazgo?!”.
En ese preciso momento, algo se quiebra. Algo se rompe. El mundo da un giro y nuestra cabeza da un vuelco. Volvemos a nuestra casa, luego de esa reunión familiar dominguera con personajes chillones que esbozan chistes nada graciosos y se vanaglorian de sus mediocres logros, y pretendemos hacer de cuenta que nada paso. Nos sacamos los zapatos y nos tiramos en el sillón con una revista y un cigarrillo. Pero lo único que podemos leer, ver y escuchar es una murga a contra tambor que esboza escandalosamente frases como:
« ¿Y… para cuando? ¿Hace 9 meses que salen y todavía no están de novios? No entiendo que esperan… ¿Son de esas parejas que no quieren compromisos? ¿O a caso son de esas nuevas relaciones donde todo es válido y son libres? ¿El tendrá otra y por eso no quiere sentar cabeza? »
Nuestra mente comienza una etapa de refutación interminable y cansadora en la que intentamos convencernos de que: Sí, hace nueve meses que salimos, pero nunca nos paramos a preguntarnos eso. Estamos felices así. No estamos esperando nada, de hecho no esperamos. Estamos felices juntos y queremos que sea siempre así, libres somos todos y nosotros no necesitamos de algo legal. Jamás pensamos que no tener un título de telenovela trillada, como lo es el noviazgo, fuera un impedimento para estar juntos siempre y ser felices. ¡Ah! ¡Y no!, el no tiene a otra. Ni yo lo tengo.
Pero esto que pensamos que era una seguridad que siempre tendríamos o que, en realidad, jamás la pensamos, ahora es un problema sentimental nebuloso que no existía antes. Sentimos una sensación de bronca e impotencia por que, por culpa de esas amigas, de esa tía, de ese compañero que nos dijo lo que nos dijo, hoy tenemos un problema nuevo y bastante controversial.
El primer involucrado en el punto sufrirá la necesidad de compartir su angustia interna con su par, contagiándolo automáticamente de la toxicidad del asunto. El involucrado en segunda instancia es empujado a un sinfín de batallas internas de neuronas que se debaten entre el sí y el no.
Todo este revuelo genera en ambos una incomodidad que perdurará un tiempo, en el que la pareja se verá afectada: la fluidez de las charlas se habrá ido, a las salidas perfectas les falta algo, los abrazaos se sentirán algo vacíos y los momentos más felices estarán restringidos por las consecuencias de ’el punto’: esa constante sensación de insuficiencia. Si bien nos divertimos, tenemos un sexo excelente, somos el uno para el otro…siento la necesidad de declarar un título.
 «¿Querés ser mi novia? ¿Y si somos novios? ¿Nosotros que vendríamos a ser? »  Y otros tipos de frases son las que, muy comúnmente, vienen a nuestra mente constantemente a modo de fantasía. Cabe aclarar que esta enfermedad no es sufrida sólo por la mujer, sino que muchos hombres son a veces quienes comienzan el proceso, dependiendo de la personalidad de cada uno. También es importante destacar que el punto es un estado en sí y no una situación repetitiva. Es decir, hay parejas a las que no les hace el mínimo ruido la indirecta venenosa de una tía o amiga y que viven su vida normalmente, pero quizás para esas parejas su punto surja con alguna otra situación, por ejemplo un embarazo inesperado o una inseguridad de la propia pareja, como puede ser la infidelidad, entre otras.
« ‘Sospecho que me es infiel, le voy a decir que o nos ponemos de novios o se acaba.’, ‘Vamos a tener un hijo, no nos queda otra que casarnos’ »
El punto nos planteará: ¿Damos un paso adelante o echamos todo por la borda?
Rara vez, este hecho es seguido por un consenso de pareja, es decir, es muy poco usual que ante  esta dicotomía, ambas partes estén de acuerdo. Sería oportuno que en todo caso la resolución fuera esta, ya que así ninguno sufriría, pero el 99% de los casos indica que ocurre lo contrario: Ella se quiere poner de novia y él no, o viceversa.
Este hecho obligará a la pareja a tomar todo tipo de intención como una obligación. Si, antes, uno llamaba al otro unas dos veces por día aproximadamente, esto comienza a sentirse como una obligación para la persona  que es contraria al punto o como un deber para quien esta a favor.
La parte que quiere dar un paso adelante comenzará a sobre exigir cosas de manera ridícula y exagerada, para justificar la necesidad de sentirse comprometida.
« ‘Ahora debería llamarme más.’ ‘El fin de semana debería verme exclusivamente a mi, que a los amigos los vea en la semana.’ ‘De ahora en más voy a estar esperando un regalo de aniversario’ »
La contra parte estará asustada y confundida. ¿Después de que noche de sexo, su pareja se había convertido en una desesperada por el compromiso? Ergo, comienza a alejarse y a tomar distancia de todas las actitudes que afirmen algún tipo de obligación de pareja.
« ‘Mejor en vez de llevarla a casa le digo que comamos en el McDonalds: Más alejada de mi familia y bien informal’ ‘Voy a armar más planes con amigos, así marco bien mis prioridades’ »
La relación se torna una batalla, un tire y afloje constante: ‘Yo te llamo dos veces por día, pero cuando esté con mis amigos no me mandas ni un mensaje.’ ‘Te regalo la play y vos me das un anillo de compromiso.’
El cauce de este estado anímico será de doble camino: la unión o la separación. Volviendo al principio, las parejas se juntan y se separan o se juntan y permanecen así.  Todo depende de que actitud se tome frente al punto y que personalidad se tenga para enfrentarlo. Es muy probable que el punto arruine tu relación y tu vida, así como es muy probable que la adorne y afiance la pareja. Todo depende de cada uno y de saber qué es lo que queremos para nuestras vidas.

8.12.11

El ex novio: super héroe repentino.


Una vez, hace ya muchos años, era chica y tenía esas infantiles ganas de tener una agenda, aunque no la necesitace. No tenía nada que agendar, ni reuniones que anotar, ni cumpleaños o fiestas desenfrenadas a las que concurrir. Sólo la quería por el hecho de sentirme más grande, como toda niña quiere. Juega a ser mamá, a la trabajadora, a casarse... La verdad no me acuerdo mucho de mi infancia, de manera detallista. Creo que todos la mantenemos como algo lindo en nuestros recuerdos, pero es sólo eso: una linda y gran nebulosa de nuestra infancia ya pasada. Pero sí hay algo que recuerdo bien, algo de esa agenda que recuerdo muy bien. Era una frase que estaba escrita con letra enrrulada en el margen superior de una de las hojas del calendario (sí, eran ese tipo de agendas cholulas y románticas que ponían frase inservibles y mentirosas en toda la agenda, que quizás de chica no nos tocaban sentimentalmente pero que después serán esas frases que te ayudarían a sentirte más mal de lo que ya se siente uno). Pero esa frase me quedó grabada involuntariamente para el resto de mi vida.
"...El amor es admiración..."
Recuerdo que al principio la leí y pensé: "¡¡Pero qué mentira!!", aunque luego comencé a pensarlo, a pulular la idea en mi cabeza. Era tan cierto. Comencé a repasar una a una todas las personas que quería, muy lentamente. Todas y cada una de ellas tenían algo, un algo por el que yo justificaba quererla tanto. Mi mamá vivió toda su vida rompiéndose el lomo, por sus hijos, o sea nosotros. Siempre admiré de ella que pudiera salir a delante con tantas paliativas que la vida le puso en frente y que ese 'salir adelante', fuera el mejor 'salir adelante'.Mi hermano es, para mí, la persona más culta del mundo. Admiro profundamente lo inteligente que es. Y así sucesivamente...Todos admiramos a quienes amamos, de otra forma no los amaríamos. No creo que exista una sola persona que jure y diga amar a alguien si no admira algo de esa persona, por más insignificante que eso sea. Es más!!, creo fielmente que mientras más admiración hay, más es el amor...

Ella se levanta con una congoja horripilante en su alma. Pasan los días y cree que ya ha superado todo, porque todavía puede arreglarse un poco y salir un fin de semana, pero la verdad es que no. Se levanta temprano y como primer deber del día empieza a pensar que estará haciendo él y, de allí, desde ese primer deber, se desencadena lo que yo llamo: vómito de mitos.

'Seguro ha de estar yendo al trabajo, siempre fue un profesional nato'. 'Siempre supe que estaría destinado a ser exitoso.' 'Seguro esté tomando algo con alguna nueva y afortunada mujer (mejor que yo, obviamente) que lo habrá conocido en alguna interesante reunión a la que habrá concurrido en su día.' 'Seguramente, conseguirá un mejor trabajo pronto, se irá la pequeña empresa donde lo conocí. Comenzará otra carrera y la terminará con un promedio excepcional.' 'Lo más probable es que pronto gane lo suficiente como para irse a vivir solo y alquile un cómodo y perfecto departamento de soltero codiciado de 26 años, en belgrano o palermo.' 'Finalmente, conocerá a una increíble e impactante mujer, digna de ese increíble hombre que yo tenía y no pude enamorar para que se quedara conmigo.'
Pero no, no todo es así...Seguramente el tenga una vida mediocre igual a la de muchos otros hombres recien separados de su pareja, con la que compartían su vida: Tal vez salga con los amigos de vez en cuando a tomar algo, termine ebrio vomitando en una maceta. Jugará al fútbol un día o dos a la semana, cenará con la madre. Quizás sí esté buscando laburo, pero no lo más probable es que aún no haya encontrado nada y NO es realmente tan exitoso o necesario en su trabajo, como ella pensó que era.Tendemos a magnificar las cosas que amamos, a darles una imencidad monstruosa e innecesaria, a pensar que el motivo por el cual un hombre nos ha dejado fue porque no fuimos suficiente para él. Lo admiramos tanto que es esa admiración lo que no deja que nos despeguemos después del amargo e inesperado rompimiento.Pensamos su vida como algo perfecto, que sinceramente aunque pueda llegar a serlo, rara vez lo es. Pero de todas formas si así lo fuera, si realmente llegara a su casa y lo esperaran 5 hermosas mujeres vestidas de gatitas, ronroneando, nuestra vida puede ser aún más perfecta, sólo depende de nosotras.Deberíamos detenernos en admirarnos a nosotras mismas, antes que ese sujeto que, (quiero dejar claro esto) NOS HA DEJADO. Nos ha usado y por, cualquiera sea el motivo, nos ha tirado al tacho como los tissue que aventamos en el cesto del cuarto cuando nos dejó. Todos amedrentados, tullidos y sin color.La admiración construye la perpetuidad del amor, como una barrera de hierro sólido que nunca se cae.
"Que va a estar pensando en mí, si tiene millones de cosas en que pensar", "El era muy perfecto para mí: había hecho la carrera en la UBA sin atrasarse en ninguna materia!!", " Todas las minas que se le tiraron y que el rebotó por que estaba conmigo, ahora van a tener freepass!"
Hermosas frases de admiración que le otorgamos gratuitamente a ese sujeto que tan mal nos hizo y hace. Quizás tuvo un compañero que le hizo los resúmenes todo el año y lo ayudo a llevar la carrera a tiempo, o lo único que hace en el día es volver del trabajo, comer y dormír, y se quema tanto el bocho que no puede dormir siquiera. Tal vez jamas tuvo tanto levante como vos pensas y su vida sigue siendo así de monótona como lo era cuando estaban juntos. La única explicación a todo esto es sólo una: el hombre cobra, injustas, mentirosas y enormes, cualidades luego de un rompimiento. Todas y cada una de ellas entregadas por la mujer, sin que éste siquiera se las haya exigido.Que le guste buscar compulsivamente el razonamiento a cada boludes que ocurría en su vida, aunque esta no lo tuviera, la mujer recién dejada lo ve, ahora, como un rasgo interesante e inteligente. O que tuviera un extraño complejo de edipo y apego excesivo con la madre, al punto de ponerla ante todo y todos, ahora es visto como una cualidad de padrazo y hasta de tierno. El mal sexo que tenían, ahora se lo recuerda como una relación sexual de confianza, conocer al otro y algo de dulce monotonía de pareja. Y así podría seguir enumerando toda la noche.Sólo sabremos con certeza que ya no queremos más a ese sujeto el día que cuando al imaginar un día en su vida lo único que se nos venga a la mente es su imágen lavándose un boxer sucio o explotándose un grano de punta mocosa y blanca, en frente del espejo.
¡Desmitifiquemos al ex, por nuestro bien como mujeres despechadas!

LA MUJER FORMADORA

Acabo de gestionar una teoría. Sí, acabo de. Aunque esté envuelta en un pijama horrible, con el maquillaje corrido y sin un plan para la noche.

Voy a darle a Facebook el crédito que se merece, ya que gracias a el pude hacer el reclutamiento del material y formar mi hipótesis, para luego publicar mi teoría.

Antes de comenzar, veo necesario definir una palabra. Procrastinación: La procrastinación (del latin: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro) o posposición, es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables. Se trata de un trastorno del comportamiento que tiene su raíz en la asociación de la acción a realizar con el cambio, el dolor o la incomodidad (estrés). Éste puede ser psicológico (en la forma de ansiedad o frustración), físico (como el que se experimenta durante actos que requieren trabajo fuerte o ejercicio vigoroso) o intelectual. El término se aplica comúnmente al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente de concluir. El acto que se pospone puede ser percibido como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo a un futuro idealizado, en que lo importante es supeditado a lo urgente.

Paso a explicarles porque defino este término. Resulta que mi vida viene siendo un verdadero infierno. ¿Porqué? Se preguntarán. Porque dormir dos horas por quedarse estudiando el Jueves, levantarse a las 6 am, ir a rendir a la facultad, correr al trabajo, salir tarde, tener un cumpleaños a las 2 Hs de haber salido, no tener tiempo de cambiarte ni de relajar un segundo, por tanto, no cenar, tomar alcohol, por tanto, ponerte en pedo al segundo vaso e ir a bailar, terminando a las 6 de la mañana del Sábado es una ecuación previsible que da como resultado: la muerte corporal y cerebral de uno mismo.
Ante esta situación, me acosté a esa hora y me levante a las 6 de la tarde. Sin un novio, sin una linda cara, sin fuerzas corporales, sin haber comido una miga de pan en dos días y teniendo que estudiar, para volver a rendir el Lunes.
Posicionando la cola en la silla del escritorio para comenzar a estudiar, la procrastinación comenzó a hacer efecto en mí, intentando de manera inconsciente, evitar estudiar. Fue aquí cuando Facebook toma un papel substancial, debido a que hoy en día no es una red social, no es algo para los tiempos de ocio, no es una programación de lenguaje tencológico, es un estado, una acción. Debería establecerse un verbo, como googlear, pero Facebookear. Debería estar reflejado como un estado, en el diccionario de la Real Academia Española. Sería justo.
Bueno, me fui por las ramas. Sigamos. Frente a todos estos factores, comencé a ahondar por las aguas profundas de esta red y, fue así, que di con varios indicios que me llevaron a formular mi teoría.

¿Qué persona no entra a los respectivos muros de Face de sus ex? Por más que ya no sienta nada por ellos, o porque todavía sigue sintiendo algo. Sea por lo que sea, entramos: A ver si está más gordito, a ver por donde anda saliendo, si mantuvo el mismo estilo de ropa, como está la familia, si su amigo dejó la droga o si su hermana se volvió más puta de lo que era o si finalmente se dio cuenta de que debía taparse un poco las gomas.
Pero, por sobre todas las cosas, lo sigamos queriendo o no, entramos por una única cosa. Por una única y primordial cosa: Para saber si está con alguien.
Obviamente, esa conlleva otras necesidades: Sabes si ese alguien es lindo, dónde lo conoció, cuanto tiempo llevan, que tipo de relación tienen. Pero esto depende más del grado de interés después del rompimiento que de la persona. Es decir, puedo entrar al muro de mi primer novio y ver que está en pareja y cerrarlo instantáneamente, sin indagar en quien es la mina siquiera; sólo porque el grado de interés es mínimo y ya pasó debajo de agua abajo del puente.

El ser humano es chismoso por naturaleza, es egoísta, le interesa su propio bienestar. Busca sentirse único y que todos los valoren como tal. No podemos soportar saber que alguien es mejor que nosotros y menos que los demás se den cuenta de eso. Queremos estar seguros que nuestra posición es la mejor posición que podríamos tener. Tanto para nosotros mismos como para los demás.
Por eso, ver que un ex está mejor, con un mejor trabajo, en pareja, viviendo solo, independiente y reluciente de felicidad, nos genera cierta necesidad de compararnos y de vernos mejor.
Fue aquí cuando, urgando en algunos muros de ex novios, vengo a notar que todos los protagonistas de mis relaciones frustradas están actualmente en parejas felices. Y no sólo hablo de novios, largas relaciones con planes de casamiento cercano y hombres serios, ¡todo lo contrario! Hablo de hombres tiros al aire, hombres touch and go, hombres de esos con los que la frustración de no avanzar en la relación no la atribuíamos a nosotras, sino a su indomable personalidad pirata e insegura, que no lo dejaba sentar cabeza. La famosa frase: "Olvidate, nunca voy a estar de novia con este pibe. A éste no lo casa nadie"
Pero, hoy, he venido a notar que esto no fue así. Esta frase tan repetida que me dejaba más tranquila a la hora de justificar las rupturas, fue una mentira creada por mí misma, para mí misma y para que los demás no pensaran: "Pobre! No lo pudo atrapar, la próxima será".

Datos - Evidencias:
<< Todos los hombres que alguna ves subestimé de retrógrados, incapaces de amar, inmaduros y libertinos, hoy están en pareja estable. (Más allá de si las hacen cornudas o no, si son felices o no, dejaron una cosa que antes no hubieran dejado por nadie. Dejaron que en su Headline de su perfil de Face, dijera: En una relación con...) >>

Muchos hombres que alguna vez estuvieron fugazmente en mi vida y que no fueron más que eso, una fugacidad, ahora estén tranquilamente en relaciones serias. Relaciones legales, sociales. Relaciones de pareja.
Mi teoría se forjó a partir de darme cuenta de un dato igual o más relevante que éste anterior: <
Todos estos hombres protagonistas de mis relaciones frustradas tuvieron, seguida y maravillosamente, una relación estable que sí funcionó y sigue funcionando, después de mí.>>

Hete aquí mi teoría. Teoría a la que llamo "¨Teoría de la mujer formadora"

Basándonos en que, como antes explicamos, todos los hombres que alguna ves subestimé de retrógrados, incapaces de amar, inmaduros y libertinos, por no haber sentado cabeza en su momento, han conseguido HOY estar en una pareja estable (más allá de si las hacen cornudas o no, si son felices o no, dejaron una cosa que antes no hubieran dejado por nadie. Dejaron que en su Headline de su perfil de Face, dijera: En una relación con..) y en que este cambio se produce instantáneamente luego de que yo haya intentado que sentaran cabeza; es decir, relación siguiente a la nuestra, podemos concluir que:

Soy un eslabón fundamental en la vida de todo hombre. Soy la mujer que debes conocer para que te enseñe a ser una persona un poco más madura, estable y segura de sí misma. Todos las personas masculinas que pasen por mi vida, además de llevarse de recuerdo una relación frustrada, obtendrán luego el don de sentar cabeza con una mujer diferente, con la que probablemente estará largo rato.

Será por mi personalidad, o lo que fuera, pero mi rol en esta vida es ser la formadora de cerebro de estos hombres que llegan a mi vida, por meras casualidades y complican mi existencia. Tengo el deber de fracasar adrede en las relaciones que intento formar, para que luego estos imbéciles que llegaron a mi vida boludeando, salgan de ella, para conocer a otra mina con la que sí sentarán cabeza y serán felices.

Es debido a la gran cantidad repetidas de veces que esto sucedió tal cual como lo expresa mi teoría, que me animo a decir que el fundamento de esto no es y va más allá de que la mujer que conocen después sea realmente la indicada o no y que la relación primera que tenían conmigo "no tenía que ser" o no. Esto sucede simplemente porque estoy destinada a que así sea. Estoy destinada a ser el trapo de tela que antecede al vestido de marca en la vidriera. Estoy condenada a ser el componente químico desagradable que luego se mezcla con otros y termina siendo un esmalte color perla perfecto. Seré siempre el paraguas roto y raído que hará que, ni bien termine la lluvia, estés reluciente.

Esa es la teoría del rol de la formadora. Es como la vieja maestra o niñera que se desvive por sus alumnos, por sus chicos, los educa, los abraza, les da cariño, les enseña las lecciones de la vida y, cuando estos crecen, vuelan a otro nido y ellas envejecen solas y sin recibir más que una carta de: "...recuerdo los lindos momentos que pasamos...", en navidad.

Es frustrante pensar que todo el trabajo hecho, va ser robado. Que el crédito va a llevárselo una malcriada y perfecta mujer que pasó, vio luz y entró. Es frustrante.
Es frustrante que todavía no haya estudiado nada, desde que comenzó la formulación de la teoría, porque este blog también es parte de la procrastinación.

Saludos

27.11.11

Bla bla y más bla de esta vida

En primer lugar, una excelente recomendación: http://stereomood.com/mood/calm

En segundo lugar, hace mucho que no escribo acá. Pareciera que solo escribo cuando estoy mal. Además, me puse a leer algunas entradas anteriores y eran deprimentes. Lo bueno de leer estas cosas es que, si bien recuerdo un poco de todo ese dolor que tenía, también lo comparo con lo que es hoy.
Qué bueno que hoy sea hoy. Siempre le digo a mis amigas: Cuando te quiero acordar, te vas a dar cuenta de que ya te olvidaste. De que todo pasó por algo y de que creciste un poco más.
Y pensar que hace 3 años estabas igual. Pasas por algo feo, pensas que nunca vas a superarlo y un día te das cuenta de que si lo superaste. Cuando superé aquello, me metí en otra cosa y pensé: ¿Otra vez?
Ahora vuelvo a pensar lo que pensé hace 3 años: Bien, ya lo superé. Es todo un gran circulo, la vida es un gran círculo. No hay manera de bajarse de él.

Todos los días te levantaste, queriéndote morir en vida y creyendo firmemente que todo esto te iba a dejar sin cerebro y sin chance de nada. Fuiste a la facultad con la cara gráfica de velorio y te paseaste por todos los pisos de la oficina con las ganas de vivir de una piedra.
Todos los días, uno tras otro, y los fines de semana salías para no pensar y te sumergías en la más profunda de las botellas, para terminar en la cama de cualquiera o en un cordón de la calle.
Y estabas agresiva y a la defensiva con el sexo opuesto, sólo por ser del sexo opuesto.
Cada hombre que se te ponía adelante sufría de una rápida, pero exhaustiva examinación, acerca de si podía o no ser el amor de tu vida y de si era o no un idiota como el que acababa de pasar por tu vida.
Tus amigas sólo hablaban de sus novios y los hombres de la calle solo hablaban de las suyas o de lo mucho que les gustaba ser solteros.
Pero ya pasó. Menos mal que ya pasó, porque ya daba miedo todo.

Ahora tengo cosas nuevas en las que preocuparme y un montón de planes que todavía no hice, pero se que haré. O al menos debería. Lo que sí, lo tenía que plantar acá en el blog porque si no se publica no es verdad, ¿viste?
Buen viaje para todas las angustias que se vuelven a quién sabe donde.