No entiendo porque a veces nos cuesta tanto conformarnos con lo que tenemos. Nos ponemos a fantasear al 100% sobre algo que no sabemos si va a pasar, cuando quizás podríamos ocupar nuestras mentes en algo que sabemos que es mucho más posible o real. Pero no, nos gusta ver como tarde o temprano se cae la ilusión. Nos gusta rogar por lo imposible, mientras tenemos otras opciones mucho más cercanas y hasta que nos llenarían más. Estamos tan desesperados por lo platónico que las cosas verdaderas y transparentes pierden, completamente, el color, las ganas, todo. Definitivamente, queremos lo chueco, lo torcido y jodido.
Lo peor de todo es que no solo nos enfermamos la cabeza ideando lo imposible, sino que cuando, de una vez por todo se cae, viene la parte del luto.
Nos cuestionamos largos ratos de porqué, cómo y cuándo paso lo que pasó, cuando, inconcientemente, siempre supimos que lo que se estaba generando, con el tiempo, no funcionaría. ¡Qué cosa tan increíble el tiempo!
Cuando queres que pase lento, vuela. Cuando queres que pasa rápido, se arrastra. Jamás estamos de acuerdo con el tiempo. Si paso lento, pasó mucho tiempo y eso ya se volvió pesado. Si voló, no tuvimos tiempo para disfrutarlo y no nos sentimos satisfechos. También pasa por el hecho de que nosotros JAMAS estamos conformes. Y cuando decimos jamás, es realmente jamás. Justamente por eso siempre podemos encontrarle ese defectito imperceptible hasta a los más ‘perfecto’. Perfecto entre comillas, por el hecho de que no creo que exista nada perfecto. No me digas Jesús, por que no soy cristiana. Hablemos de cosas terrenales.
Hablemos de cuánto me cuesta hacer borrón y cuenta nueva. Por que en realidad, no hay cosa que cueste más que lo que realmente no se quiere hacer. Como dejar el cigarrillo, que gran mentira, pero jamás lo quise hacer y jamás podré, hasta que un día quiera. Lo complicado es que si no nos damos cuenta rápido de lo que es bueno y malo, el día que queramos de verdad, quizá ya no va a correr por cuestión de voluntad, sino de fuerza. Ya va a ser tarde.
El problema es: si no quise dejar algo que realmente hace mal, porque querría dejar algo que me hace bien. Aclaremos tantos, vos me haces bien, pero cuando queres. Por que la verdad, que cuando no, realmente me haces bastante mal.
Pero bueno… me fui por las ramas, volviendo a las cosas terrenales. Cuando, en verdad, no queres dejar algo y simulas internamente que si, ese esfuerzo constante por hacer el borrón y la cuenta nueva, se transforman en frustrantes. Mejor, dos opciones: O te haces cargo de lo que realmente queres o te mentalizas de que realmente lo que queres es malo para vos, y te lo crees, sino no tiene mucho sentido.
De todas maneras, es tan fácil hablar bla bla bla, y tan difícil hacer.
Sino, mirame a mi, llego a mis mejores conclusiones en el papel y después, parece que me las hubiera bajado de Internet, por lo mal que sigo el instructivo a la hora de actuar.
Jamás hacemos lo que realmente querríamos hacer. La pregunta es: ¿Hay que acostumbrarse a eso o hay que intentarlo cambiar?
9.6.09
4.6.09
Ansiedad.
¿Qué es la ansiedad? ¿Es eso que te agarra cuando queres que las cosas te pasen ya por la cabeza y por la vida? Cortar con un pensamiento y arrancar con otro. Que las cosas malas pasen y ya, de una vez, dejarlas atrás.
Ese grave caso de ansiedad al que solemos estar acostumbrados, de necesitar que la vida vaya más rápido.
Si me pongo a pensar es porque, claramente, queremos acelerar algo que actualmente, no nos conforma, no nos llena. Dejarlo ir de una vez por todas.
¿Nuestro estado actual es malo? ¿Qué nos perturba o nos molesta? Lo que sea nos tiene inquietos… ¿Y qué? ¿Hay que “hacerse amigo del tiempo”?
Ojala tuviéramos alguna manera de darle ‘Siguiente’ a toda situación en la que no nos hallemos o a ese estado que sabemos que no es el nuestro.
Pero a mi, personalmente, me pasa algo distinto. Me acostumbré a darle Next tantas veces, a tantas cosas, que ya no se cuando tengo que parar. Vivir extremo, sentir intenso, respirar y actuar urgente, termina lastimando y confundiendo.
¿Cuándo parar? ¿Cómo elegir cuál es el estado que realmente es para nosotros? ¿Qué situación es la más cómoda?
¿La felicidad es realmente tener todo bajo la perfección o es encontrar en la mayoría de las cosas una forma de sobrellevarlas y de disfrutarlas?
Ese es el momento en el que nos damos cuenta de que no estuvo tan bueno haber estado viviendo a velocidad luz, y dándole puros ‘Siguientes’ a la vida, cuando lo efímero de ella pasó, de pronto, sin darnos cuenta.
Y, lamentablemente, llegué a la conclusión de que jamás vamos a ver claramente que situación que vivamos es la indicada, en donde hacer un Stop, para vivirla; porque todo momento tiene algo malo… Y, nos guste o no, debemos sonreírle y seguir, a tiempo real.
Corremos el serio riesgo de vivir las cosas aceleradamente y pasar por alto las cosas tan buenas que nos ofrecían aquellos estados de la vida que de afuera no parecían tan buenos.
¿Complicado no?
Vivir el hoy, es más complicado. Aguantarse las desilusiones, los perdones y las angustias, es fuerte y difícil para cualquiera, pero peor es estar ciego. Peor es saltear situaciones, querer adelantar lo inamovible, el tiempo es una percepción y debe ser tomada como tal.
La ansiedad te termina encerrando en querer que todo sea YA. Qué triste es terminar todo tan rápido y no poder ver el real color de las cosas o la verdadera esencia de las personas.
Elegir vivir, implica poder ver. Elegir el YA, implica quedar ciego.
Sí, complicado.
Ese grave caso de ansiedad al que solemos estar acostumbrados, de necesitar que la vida vaya más rápido.
Si me pongo a pensar es porque, claramente, queremos acelerar algo que actualmente, no nos conforma, no nos llena. Dejarlo ir de una vez por todas.
¿Nuestro estado actual es malo? ¿Qué nos perturba o nos molesta? Lo que sea nos tiene inquietos… ¿Y qué? ¿Hay que “hacerse amigo del tiempo”?
Ojala tuviéramos alguna manera de darle ‘Siguiente’ a toda situación en la que no nos hallemos o a ese estado que sabemos que no es el nuestro.
Pero a mi, personalmente, me pasa algo distinto. Me acostumbré a darle Next tantas veces, a tantas cosas, que ya no se cuando tengo que parar. Vivir extremo, sentir intenso, respirar y actuar urgente, termina lastimando y confundiendo.
¿Cuándo parar? ¿Cómo elegir cuál es el estado que realmente es para nosotros? ¿Qué situación es la más cómoda?
¿La felicidad es realmente tener todo bajo la perfección o es encontrar en la mayoría de las cosas una forma de sobrellevarlas y de disfrutarlas?
Ese es el momento en el que nos damos cuenta de que no estuvo tan bueno haber estado viviendo a velocidad luz, y dándole puros ‘Siguientes’ a la vida, cuando lo efímero de ella pasó, de pronto, sin darnos cuenta.
Y, lamentablemente, llegué a la conclusión de que jamás vamos a ver claramente que situación que vivamos es la indicada, en donde hacer un Stop, para vivirla; porque todo momento tiene algo malo… Y, nos guste o no, debemos sonreírle y seguir, a tiempo real.
Corremos el serio riesgo de vivir las cosas aceleradamente y pasar por alto las cosas tan buenas que nos ofrecían aquellos estados de la vida que de afuera no parecían tan buenos.
¿Complicado no?
Vivir el hoy, es más complicado. Aguantarse las desilusiones, los perdones y las angustias, es fuerte y difícil para cualquiera, pero peor es estar ciego. Peor es saltear situaciones, querer adelantar lo inamovible, el tiempo es una percepción y debe ser tomada como tal.
La ansiedad te termina encerrando en querer que todo sea YA. Qué triste es terminar todo tan rápido y no poder ver el real color de las cosas o la verdadera esencia de las personas.
Elegir vivir, implica poder ver. Elegir el YA, implica quedar ciego.
Sí, complicado.
4.5.09
Inconstante
En la inestabilidad de mi estabilidad.
En el silencio de mis risas.
En el insomnio de mi sueño.
En la obsesión de mi pensamiento.
En el comienzo del fin del día y en el fin del comienzo del día.
Esos lugares dónde estas vos.
Dónde pienso.
Tengo que pensar, ¿que es peor?: ¿de a uno o de a dos?
Tengo que elegir qué es mejor.
Para mí
Para vos.
Si amo sentir soplarme el viento en la cara
O cerrar los ojos y relajar el cuerpo;
no quiero ver venir tu imagen, ni en el suelo, ni en el cielo.
La mente no sana, el cuerpo esta inquieto;
y fácilmente cara a cara me gustaría tenerte y decirte:
te extraño.
No entendiendo todavía cómo algo tan insignificante
hoy se tornó obsesivo e importante:
Te pienso más que a cualquier cosa.
Hoy y ya hace mucho tiempo.
Tratando de conectar los nexos.
Los porqué no resueltos. Las justificaciones del fin, los argumentos del ayer.
Y justificando lo injustificable, llega la noche.
El pensamiento diurno que no da respiro
vuelve el doble de fuerte en todos nocturnos y frágiles suspiros.
Revisa cada beso marcado con fuego inconstante.
Recuerda cada momento contigo.
¡Demasiado inestable!
Sufrir lo inconstante, cambiar lo incambiable.
Ser inconstante en el sentimiento:
Sentir un día ganar pelea y al otro ser derrotado.
Querer buscar una solución.
¿Con vos o sin vos?
Pero mejor.
Mejor siempre, no mejor de a ratos.
Mejor noche, mañana y tarde.
Mejor vivir, sonreír y no errarle.
Mejor amar lo que vale la pena, lo que no es inconstante.
En el silencio de mis risas.
En el insomnio de mi sueño.
En la obsesión de mi pensamiento.
En el comienzo del fin del día y en el fin del comienzo del día.
Esos lugares dónde estas vos.
Dónde pienso.
Tengo que pensar, ¿que es peor?: ¿de a uno o de a dos?
Tengo que elegir qué es mejor.
Para mí
Para vos.
Si amo sentir soplarme el viento en la cara
O cerrar los ojos y relajar el cuerpo;
no quiero ver venir tu imagen, ni en el suelo, ni en el cielo.
La mente no sana, el cuerpo esta inquieto;
y fácilmente cara a cara me gustaría tenerte y decirte:
te extraño.
No entendiendo todavía cómo algo tan insignificante
hoy se tornó obsesivo e importante:
Te pienso más que a cualquier cosa.
Hoy y ya hace mucho tiempo.
Tratando de conectar los nexos.
Los porqué no resueltos. Las justificaciones del fin, los argumentos del ayer.
Y justificando lo injustificable, llega la noche.
El pensamiento diurno que no da respiro
vuelve el doble de fuerte en todos nocturnos y frágiles suspiros.
Revisa cada beso marcado con fuego inconstante.
Recuerda cada momento contigo.
¡Demasiado inestable!
Sufrir lo inconstante, cambiar lo incambiable.
Ser inconstante en el sentimiento:
Sentir un día ganar pelea y al otro ser derrotado.
Querer buscar una solución.
¿Con vos o sin vos?
Pero mejor.
Mejor siempre, no mejor de a ratos.
Mejor noche, mañana y tarde.
Mejor vivir, sonreír y no errarle.
Mejor amar lo que vale la pena, lo que no es inconstante.
26.4.09
,lejos
Yo quiero irme de acá
Quiero regar mis propias flores
Quiero verlas florecer sin que nadie más las vea.
Quiero no ver a nadie cuando me levanto.
Quiero aprender a amar el silencio.
Los domingos pasarla sola,
Escuchar música alto.
Correr por todos lados y no dar explicaciones.
Yo te agradezco por todo.
Y nunca te voy a estar más agradecida.
Pero hoy quiero no tener que agradecerte más nada.
Quiero salir volando y verte solo en días de fiestas.
Verte cuando yo tenga ganas y no cuando te tenga que cruzar.
Quiero llorar y no tener que secarme las lagrimas cuando alguien viene.
Gritar y hablar sola, sin que entren a decirme que estoy loca o que soy estúpida.
Quiero cantar sin bajar la voz.
Quedarme dormida en cualquier rincón.
Desatar el nudo del pecho.
Hacer fiestas y fiestas.
Gritas, gritar y más gritar.
Llorar, llorar y mucho más llorar.
Pase lo que pase, estar sola.
Sin nadie.
Me quiero ir, por ahora, lejos.
Quiero regar mis propias flores
Quiero verlas florecer sin que nadie más las vea.
Quiero no ver a nadie cuando me levanto.
Quiero aprender a amar el silencio.
Los domingos pasarla sola,
Escuchar música alto.
Correr por todos lados y no dar explicaciones.
Yo te agradezco por todo.
Y nunca te voy a estar más agradecida.
Pero hoy quiero no tener que agradecerte más nada.
Quiero salir volando y verte solo en días de fiestas.
Verte cuando yo tenga ganas y no cuando te tenga que cruzar.
Quiero llorar y no tener que secarme las lagrimas cuando alguien viene.
Gritar y hablar sola, sin que entren a decirme que estoy loca o que soy estúpida.
Quiero cantar sin bajar la voz.
Quedarme dormida en cualquier rincón.
Desatar el nudo del pecho.
Hacer fiestas y fiestas.
Gritas, gritar y más gritar.
Llorar, llorar y mucho más llorar.
Pase lo que pase, estar sola.
Sin nadie.
Me quiero ir, por ahora, lejos.
21.4.09
Creo que estoy obsesionada.
Creo que estoy obsesionada.
Tengo ese estilo de pensamiento que se caracteriza de ideas que sé perfectamente que salen de mí, que me pertenecen, que las vivo. Se me imponen en la conciencia. Suelo considerarlas como absurdas, irracionales, pero vivo fracasando en el intento de reemplazarlas con cualquier otro pensamiento y no encuentro explicación al por qué de esa imposición.
Estoy obsesionada.
El peso de la idea; el rechazo por considerarla absurda, no deseada; y el hecho de reconocer que es mía, propia, me hace dar cuenta de que soy obsesiva y de cuán grande es mi obsesión.
No es normal pensar tanto en algo. En alguien.
Me genera angustia, tensión, y trato de borrar o aliviar esas ideas constantemente, pero en vano.
Me condiciona.
La idea obsesiva, me condiciona. Me define. Hace quien soy.
Puedo traducirla en conducta. ¿Por qué? Por qué me condiciona. Porque condiciona a mi propia conducta.
Porque trato de anular mi idea obsesiva, hasta el cansancio, ejerciendo mi voluntad pero no puedo y siento que no tengo conducta propia, ideas blancas. Mi obsesión me ha condicionado tanto que mi pensamiento se ha vuelto absurdo, tonto, pero sé que al fin y al cabo mi obsesión alivia la angustia.
Tengo aquellas ideas de delirio porque me ansía que pase algo que jamás pasará. Que solo en mi mente ocurrirá. Eso sacia mi angustia mental. La idea obsesiva una vez más me dará la realidad que quiero.
La obsesión quiebra mi voluntad, mi autonomía, hasta mi equilibrio. Me hace ver sometida a mí misma. Alivia mi angustia, pero a su vez desagrada. Amo pensar en mi idea obsesiva, pero a la vez me disgusta hacerlo.
Bajar y subir así la tensión tiene un precio también. Poco placentero, por cierto.
Pero ese sufrir no es más que al nivel del autorreproche, si no me reprocho no puedo seguir, porque la idea obsesiva paraliza.
Si no me lastimo, no puedo continuar. Quiero pensar por mí misma y ser libre de alma otra vez.
El encierro de la obsesión es peligroso. Casi autista. Casi infernal.
Estoy obsesionada.
Tengo ese estilo de pensamiento que se caracteriza de ideas que sé perfectamente que salen de mí, que me pertenecen, que las vivo. Se me imponen en la conciencia. Suelo considerarlas como absurdas, irracionales, pero vivo fracasando en el intento de reemplazarlas con cualquier otro pensamiento y no encuentro explicación al por qué de esa imposición.
Estoy obsesionada.
El peso de la idea; el rechazo por considerarla absurda, no deseada; y el hecho de reconocer que es mía, propia, me hace dar cuenta de que soy obsesiva y de cuán grande es mi obsesión.
No es normal pensar tanto en algo. En alguien.
Me genera angustia, tensión, y trato de borrar o aliviar esas ideas constantemente, pero en vano.
Me condiciona.
La idea obsesiva, me condiciona. Me define. Hace quien soy.
Puedo traducirla en conducta. ¿Por qué? Por qué me condiciona. Porque condiciona a mi propia conducta.
Porque trato de anular mi idea obsesiva, hasta el cansancio, ejerciendo mi voluntad pero no puedo y siento que no tengo conducta propia, ideas blancas. Mi obsesión me ha condicionado tanto que mi pensamiento se ha vuelto absurdo, tonto, pero sé que al fin y al cabo mi obsesión alivia la angustia.
Tengo aquellas ideas de delirio porque me ansía que pase algo que jamás pasará. Que solo en mi mente ocurrirá. Eso sacia mi angustia mental. La idea obsesiva una vez más me dará la realidad que quiero.
La obsesión quiebra mi voluntad, mi autonomía, hasta mi equilibrio. Me hace ver sometida a mí misma. Alivia mi angustia, pero a su vez desagrada. Amo pensar en mi idea obsesiva, pero a la vez me disgusta hacerlo.
Bajar y subir así la tensión tiene un precio también. Poco placentero, por cierto.
Pero ese sufrir no es más que al nivel del autorreproche, si no me reprocho no puedo seguir, porque la idea obsesiva paraliza.
Si no me lastimo, no puedo continuar. Quiero pensar por mí misma y ser libre de alma otra vez.
El encierro de la obsesión es peligroso. Casi autista. Casi infernal.
Estoy obsesionada.
14.4.09
100vecesNO
Tengo que ordenar mis ideas y decir: Todo pasa por algo.
Las cosas que no pudieron ser no lo serán nunca. NUNCA. Por más que nos esforcemos cada vez más fuerte o que nos hagamos diferentes finales felices en la cabeza o creamos que es cuestión de suerte, no va a pasar.
¿Por qué el ser humano se aferra tanto a lo que no puede tener? ¿Por qué cuesta tanto decir que ya fue y cambiar la escena?
En realidad, la pregunta que más me intriga es: ¿Por qué el hecho de que nos digan que no, genera en las personas una especie de competencia interna a ver si son capaces o no de transformar ese no en un sí?
La teoría de que todo ser humano tiene tendencia al sadomasoquismo.
No nos damos cuenta de que cuando algo es no, es NO. Algunas cosas, puede que cambien a un ni, pero en general, las cosas no cambian… La gente no cambia. Solo uno debe cambiar: En pretensiones, en gustos, en ser menos conformistas, menos detallistas y más comprensivos y abiertos. Pedir menos cosas y dar muchas más. ¿Ahah, sí?
Si te pones a pensar lo injusto que es que uno deba cambiar y que no se pueda esperar que el otro cambie o que algunas situaciones tan determinantes para nosotros sean de otras maneras. Absolutamente tedioso, por cierto, ya que ‘las esperanzas es lo último que se pierden’, lamentablemente, es una frase más que certera. Por más que el amor de tu vida te diga cien veces no, siempre te quedan esas esperanzas estúpidas. Y digo que es una frase lamentable y un sentimiento estúpido porque lo único que logran es que uno no se venza. (Y… ¡Esta bien! ¡No hay que vencerse!) Sí, bueno, te quiero ver después de mucho tiempo llorisqueando por ahí, o de sufrir viéndolo con otra o por cómo no le interesa ni lo más mínimo de vos, si esta bueno el ‘no vencerse’. Gracias, prefiero vencerme.
Pero la vida es tan injusta, como bien dijimos antes, que ni siquiera uno mismo puede decidir cuando vencerse. ¡¿Cuántas veces dijimos: Ya esta!, esto se terminó!?
Y al día lo estas llamando, por no decir a las horas.
La cosa esta jodida.
Lo peor es que a veces, personas como yo o quizás muchas otras habrá en el mundo, que batallaron las mil situaciones y lograron cambiar esa realidad. Yendo a un ejemplo claro: Demostraron ser esa persona ideal con quien compartir algo, esa imagen comprensiva, ese retrato jovial y perfecto para amar. Listo, lo logramos. Pero, ¿Qué pasó ahora? Tenemos una situación ni, con una ‘persona no’, es decir que es mas mala que el sida. Estamos a mitad de camino, pero hicimos todo ese esfuerzo totalmente en vano, ¿Porqué? Porque las personas NO CAMBIAN. Y métanselo en la cabeza.
Por que aparte de que no cambian se las ingenian para que mientras más cerca creas estar de lograr que cambien, después te bañen en agua fría demostrándote con alguna actitud hermosa que no. Genial.
La cosa, aparte de estar jodida, no tiene fin.
¿Se acuerdan que había que cambiar nuestros gustos y pretensiones? Bueno, por el lado bueno, les cuento que NADA ES IMPOSIBLE y que de esta frase si que no pierdan las esperanzas, porque tarde o temprano, uno se olvida, se cura, encuentra a otro, llena su vida con algo más que le de nuevos sentidos y le abra nuevos caminos.
Pero, por el lado malo, ¿Qué pasa? Cuando uno ya no demuestra el menor interés, a aquella persona que no cambiaría nunca, a esta le empieza a llamar la atención su GRAN y REPENTINO CAMBIO, tanto que lo toma como un no.
Por lo tanto se propone reconquistarte, y se da cuenta de que te dejo ir. Su peor error.
¡Ja! ¿Jamás termina? Entonces, como ya dijimos el hombre tiene tendencias al sado, por lo cual, cuando ya te habías asegurado de que tu vida era mejor ahora y de que ya había pasado todo, te vuelven las dudas. Esas típicas dudas que traes vos misma. Clara y típicamente sado.
Somos clara y típicamente tristes.
Tengo tres concejos: Reite mucho, preocúpate menos y no vivas ni lento ni rápido. No hay remedio para las otras enfermedades.
(L)
Dani.-
Las cosas que no pudieron ser no lo serán nunca. NUNCA. Por más que nos esforcemos cada vez más fuerte o que nos hagamos diferentes finales felices en la cabeza o creamos que es cuestión de suerte, no va a pasar.
¿Por qué el ser humano se aferra tanto a lo que no puede tener? ¿Por qué cuesta tanto decir que ya fue y cambiar la escena?
En realidad, la pregunta que más me intriga es: ¿Por qué el hecho de que nos digan que no, genera en las personas una especie de competencia interna a ver si son capaces o no de transformar ese no en un sí?
La teoría de que todo ser humano tiene tendencia al sadomasoquismo.
No nos damos cuenta de que cuando algo es no, es NO. Algunas cosas, puede que cambien a un ni, pero en general, las cosas no cambian… La gente no cambia. Solo uno debe cambiar: En pretensiones, en gustos, en ser menos conformistas, menos detallistas y más comprensivos y abiertos. Pedir menos cosas y dar muchas más. ¿Ahah, sí?
Si te pones a pensar lo injusto que es que uno deba cambiar y que no se pueda esperar que el otro cambie o que algunas situaciones tan determinantes para nosotros sean de otras maneras. Absolutamente tedioso, por cierto, ya que ‘las esperanzas es lo último que se pierden’, lamentablemente, es una frase más que certera. Por más que el amor de tu vida te diga cien veces no, siempre te quedan esas esperanzas estúpidas. Y digo que es una frase lamentable y un sentimiento estúpido porque lo único que logran es que uno no se venza. (Y… ¡Esta bien! ¡No hay que vencerse!) Sí, bueno, te quiero ver después de mucho tiempo llorisqueando por ahí, o de sufrir viéndolo con otra o por cómo no le interesa ni lo más mínimo de vos, si esta bueno el ‘no vencerse’. Gracias, prefiero vencerme.
Pero la vida es tan injusta, como bien dijimos antes, que ni siquiera uno mismo puede decidir cuando vencerse. ¡¿Cuántas veces dijimos: Ya esta!, esto se terminó!?
Y al día lo estas llamando, por no decir a las horas.
La cosa esta jodida.
Lo peor es que a veces, personas como yo o quizás muchas otras habrá en el mundo, que batallaron las mil situaciones y lograron cambiar esa realidad. Yendo a un ejemplo claro: Demostraron ser esa persona ideal con quien compartir algo, esa imagen comprensiva, ese retrato jovial y perfecto para amar. Listo, lo logramos. Pero, ¿Qué pasó ahora? Tenemos una situación ni, con una ‘persona no’, es decir que es mas mala que el sida. Estamos a mitad de camino, pero hicimos todo ese esfuerzo totalmente en vano, ¿Porqué? Porque las personas NO CAMBIAN. Y métanselo en la cabeza.
Por que aparte de que no cambian se las ingenian para que mientras más cerca creas estar de lograr que cambien, después te bañen en agua fría demostrándote con alguna actitud hermosa que no. Genial.
La cosa, aparte de estar jodida, no tiene fin.
¿Se acuerdan que había que cambiar nuestros gustos y pretensiones? Bueno, por el lado bueno, les cuento que NADA ES IMPOSIBLE y que de esta frase si que no pierdan las esperanzas, porque tarde o temprano, uno se olvida, se cura, encuentra a otro, llena su vida con algo más que le de nuevos sentidos y le abra nuevos caminos.
Pero, por el lado malo, ¿Qué pasa? Cuando uno ya no demuestra el menor interés, a aquella persona que no cambiaría nunca, a esta le empieza a llamar la atención su GRAN y REPENTINO CAMBIO, tanto que lo toma como un no.
Por lo tanto se propone reconquistarte, y se da cuenta de que te dejo ir. Su peor error.
¡Ja! ¿Jamás termina? Entonces, como ya dijimos el hombre tiene tendencias al sado, por lo cual, cuando ya te habías asegurado de que tu vida era mejor ahora y de que ya había pasado todo, te vuelven las dudas. Esas típicas dudas que traes vos misma. Clara y típicamente sado.
Somos clara y típicamente tristes.
Tengo tres concejos: Reite mucho, preocúpate menos y no vivas ni lento ni rápido. No hay remedio para las otras enfermedades.
(L)
Dani.-
24.3.09
...
Es increíble como pasa el tiempo…
Un día estabas pensando en que linda estaba la luna, otro día soñabas con algo que por ahí nunca pasó…
Pero el tiempo sí pasó… y estuviste pensando porque no pasó lo que querías que pase. Te pusiste triste y llegaste a pensar que siempre ibas a querer que pasara y que nunca te ibas a reponer.
Y te repusiste, a pesar de que eso lindo que soñabas nunca paso…Y pasó una vez y pasó otra vez y te pasó muchas veces, con muchas cosas distintas.
Hasta que un día como hoy te das cuenta de que seguís estando vivo y de que seguís respirando igual. (A pesar de todo lo que pasó)
Te preguntas que es lo que ahora va a pasar que más adelante va a hacer que vuelvas a estar mal o bien.
Esa melancolía que sentiste por algo, ya no esta. Hoy estas así por otra cosa quizá. Por que el tiempo pasó así de rápido que no te diste cuenta de que es otra cosa lo que te da melancolía. A muchos les pasa a fin de año, a muchos a mitad o a principio, pero a todos nos pasa. Vamos cambiando de tristezas. Vamos cambiando de ánimo y de ganas.
De prioridades.
Quién no se paró nunca a pensar y se dijo: A pesar de todo… hoy estoy acá. Y hay que seguir. ¡Cuántas cosas pasaron!¡Cuántas personas, cuántos lugares!
Pero el tiempo va a seguir pasando… Al igual que todas las cosas.
Un día estabas pensando en que linda estaba la luna, otro día soñabas con algo que por ahí nunca pasó…
Pero el tiempo sí pasó… y estuviste pensando porque no pasó lo que querías que pase. Te pusiste triste y llegaste a pensar que siempre ibas a querer que pasara y que nunca te ibas a reponer.
Y te repusiste, a pesar de que eso lindo que soñabas nunca paso…Y pasó una vez y pasó otra vez y te pasó muchas veces, con muchas cosas distintas.
Hasta que un día como hoy te das cuenta de que seguís estando vivo y de que seguís respirando igual. (A pesar de todo lo que pasó)
Te preguntas que es lo que ahora va a pasar que más adelante va a hacer que vuelvas a estar mal o bien.
Esa melancolía que sentiste por algo, ya no esta. Hoy estas así por otra cosa quizá. Por que el tiempo pasó así de rápido que no te diste cuenta de que es otra cosa lo que te da melancolía. A muchos les pasa a fin de año, a muchos a mitad o a principio, pero a todos nos pasa. Vamos cambiando de tristezas. Vamos cambiando de ánimo y de ganas.
De prioridades.
Quién no se paró nunca a pensar y se dijo: A pesar de todo… hoy estoy acá. Y hay que seguir. ¡Cuántas cosas pasaron!¡Cuántas personas, cuántos lugares!
Pero el tiempo va a seguir pasando… Al igual que todas las cosas.
2.3.09
25.2.09
Algo...más
Vacía... pensando que a veces es mejor siempre estarlo. Porque en cuanto algo te empieza a llenar de a poco, cuando se va, sentís más el vació. Es más triste. Necesitas más cosas...
Cuando sentís miles y miles de veces esas huidas de cosas que te hacían tan bien, ya llega un momento en que te sentís débil. No se si triste, no se si enojada, no se si frustrada... vacía.
No tenes nada porque entristecer, porque ya entristeciste muchas veces. No tenes nada por lo que enojarte, porque ya lo hiciste, igual que frustrarte.
Y si nos sumergimos todos abajo del agua, un día o una semana?
O bajo tierra. No escuchas los gritos, no escuchas las mentiras, no ves la fría realidad tan nítida y concisa como es.
Vamos a difuminar las cosas. Vamos a hacer que las cosas que nos pasen queden ahogadas o enterradas. Para solucionar algo, quizá debamos pisar otra cosa.
Aunque... pensándolo bien, mientras mas olvidemos y más ahoguemos, peor va a ser. ¿Qué mejor que dejar que los golpes sigan llegando para acostumbrar al cuerpo a cada decepción.
La verdad que no se si esta tan bueno vivir, sabiendo que hay que bancarse cada cosa que llegue, quiera uno, o no. Levantándose igual, aunque llueva, haga calor o frío. Respirando, aunque nos duela la garganta. Caminando aunque nos suenen los huesos y nos mate la cintura.
Haber si rescatamos esas cosas que nos hacen reír UN SEGUNDO.
Haber si rescatamos el instante en el que sentis ese ‘nosequé’ en el pecho, parecido a euforia mezclado con sensacion ‘pre-cumpleañosdequince’ o ‘pre-partidodemundial’.
La pregunta es... ¿Cómo hacer para hacer prevaler un momento por sobre otro?
Una sonrisa de alguien querido, por sobre la lágrima. O el sonido de las carcajadas de un amigo, por sobre ese agujero en el pecho de sentirse solo.
Porque... si le saco una foto y la llevo a todos lados, quizás me saque una sonrisa en malos momentos. Si grabo sus risas en el teléfono, quizá me tiente en cualquier mal momento.
Pero, cuando los momentos son malos, realmente malos... No hay muchas cosas que sacan el mal gusto.
Quizás pueda ser... encontrar algo realmente valioso por lo que dar la vida. Quizás son los ralles, las edades y las épocas, que te hacen sentir perdido...Pero ese algo que hace que vos te levantes y sonrías...es algo mas que un ralle y tiene que se algo no utópico.
Algo...más
Cuando sentís miles y miles de veces esas huidas de cosas que te hacían tan bien, ya llega un momento en que te sentís débil. No se si triste, no se si enojada, no se si frustrada... vacía.
No tenes nada porque entristecer, porque ya entristeciste muchas veces. No tenes nada por lo que enojarte, porque ya lo hiciste, igual que frustrarte.
Y si nos sumergimos todos abajo del agua, un día o una semana?
O bajo tierra. No escuchas los gritos, no escuchas las mentiras, no ves la fría realidad tan nítida y concisa como es.
Vamos a difuminar las cosas. Vamos a hacer que las cosas que nos pasen queden ahogadas o enterradas. Para solucionar algo, quizá debamos pisar otra cosa.
Aunque... pensándolo bien, mientras mas olvidemos y más ahoguemos, peor va a ser. ¿Qué mejor que dejar que los golpes sigan llegando para acostumbrar al cuerpo a cada decepción.
La verdad que no se si esta tan bueno vivir, sabiendo que hay que bancarse cada cosa que llegue, quiera uno, o no. Levantándose igual, aunque llueva, haga calor o frío. Respirando, aunque nos duela la garganta. Caminando aunque nos suenen los huesos y nos mate la cintura.
Haber si rescatamos esas cosas que nos hacen reír UN SEGUNDO.
Haber si rescatamos el instante en el que sentis ese ‘nosequé’ en el pecho, parecido a euforia mezclado con sensacion ‘pre-cumpleañosdequince’ o ‘pre-partidodemundial’.
La pregunta es... ¿Cómo hacer para hacer prevaler un momento por sobre otro?
Una sonrisa de alguien querido, por sobre la lágrima. O el sonido de las carcajadas de un amigo, por sobre ese agujero en el pecho de sentirse solo.
Porque... si le saco una foto y la llevo a todos lados, quizás me saque una sonrisa en malos momentos. Si grabo sus risas en el teléfono, quizá me tiente en cualquier mal momento.
Pero, cuando los momentos son malos, realmente malos... No hay muchas cosas que sacan el mal gusto.
Quizás pueda ser... encontrar algo realmente valioso por lo que dar la vida. Quizás son los ralles, las edades y las épocas, que te hacen sentir perdido...Pero ese algo que hace que vos te levantes y sonrías...es algo mas que un ralle y tiene que se algo no utópico.
Algo...más
9.1.09
Insomnio y ALGO más
Ese viento que trae olores conocidos
que te dan ganas de asomarte por la ventana
y de agarrar lapiz y papel y ponerte a escribir. Pero... ¿qué?
Miras esas ultimas luces que se van apagando, una tras otra.
La madrugada trae esos viejos fantasmas que creiste olvidados.
Hace conocidos los olores desconocidos.
Trae ganas de llorar.
Esta tan subestimada...por no tener luz, por no tener brillo.
Aunque sea el nacer de otro día.
O el comienzo de algun estribillo sin luna.
Esos recuerdos se aproximan, cada vez más rápido. Es cuestion de pararlos o de dejarlos entrar.
Ese silencio que te anticipa la calma. (¿Estamos en el ojo del huracán?)
¿Porqué el silencio nos da ganas de pensar?
¿Los ruidos del día nos tapan el alma?
El ruido y crujir de las hojas nos son como familiares palabras .
Y de repente estas ahí, escribiendo.
Sin luna, ni ganas de nada.
No encontrás el porqué de muchas cosas que antes encontrabas.
Pero mirar por la ventana te saca algo más que del insomnio y de lo mundano.
Miradas, obetos perdidos... que no fueron a ningún lado. Pero... que ya no te llenan.
Las cosas no llenan como antes llenaban. ¿No te pasa que lo que ayer te hacía felíz, hoy no te alcanza ni medio? Y no es ambición. Es ese vacío, inexplicable. No, de verdad, no es ambición. Ojalá pudiera quedarme conforme con 'lo de siempre'.
Los contornos buscan una simple mirada.
Esta bueno mirar más alla. Mirar adentro, eso más escondido.
Y de pronto querés escupir lo que ves y sufrir lo que no tenes.
Pero no hay solución para eso.
Más que esperar y esperar al tiempo, al camino correcto.
ALGO que te de ganas de levantarte.
ALGO que te haga bailar el alma.
ALGO que recuerdes al mirar el cielo, que te haga surpirar, que te aleje del siempre 'todo eso'.
que te dan ganas de asomarte por la ventana
y de agarrar lapiz y papel y ponerte a escribir. Pero... ¿qué?
Miras esas ultimas luces que se van apagando, una tras otra.
La madrugada trae esos viejos fantasmas que creiste olvidados.
Hace conocidos los olores desconocidos.
Trae ganas de llorar.
Esta tan subestimada...por no tener luz, por no tener brillo.
Aunque sea el nacer de otro día.
O el comienzo de algun estribillo sin luna.
Esos recuerdos se aproximan, cada vez más rápido. Es cuestion de pararlos o de dejarlos entrar.
Ese silencio que te anticipa la calma. (¿Estamos en el ojo del huracán?)
¿Porqué el silencio nos da ganas de pensar?
¿Los ruidos del día nos tapan el alma?
El ruido y crujir de las hojas nos son como familiares palabras .
Y de repente estas ahí, escribiendo.
Sin luna, ni ganas de nada.
No encontrás el porqué de muchas cosas que antes encontrabas.
Pero mirar por la ventana te saca algo más que del insomnio y de lo mundano.
Miradas, obetos perdidos... que no fueron a ningún lado. Pero... que ya no te llenan.
Las cosas no llenan como antes llenaban. ¿No te pasa que lo que ayer te hacía felíz, hoy no te alcanza ni medio? Y no es ambición. Es ese vacío, inexplicable. No, de verdad, no es ambición. Ojalá pudiera quedarme conforme con 'lo de siempre'.
Los contornos buscan una simple mirada.
Esta bueno mirar más alla. Mirar adentro, eso más escondido.
Y de pronto querés escupir lo que ves y sufrir lo que no tenes.
Pero no hay solución para eso.
Más que esperar y esperar al tiempo, al camino correcto.
ALGO que te de ganas de levantarte.
ALGO que te haga bailar el alma.
ALGO que recuerdes al mirar el cielo, que te haga surpirar, que te aleje del siempre 'todo eso'.
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