19.7.09

Mi cubo Rubik *

Dicen que siempre que uno toca fondo ya no se puede esperar nada peor, que lo único que puede suceder es mejorar poco a poco. En eso estamos… esperando el cambio. Wow, suena como slogan de campaña política: “Esperando el cambio…”. Pero es que de verdad no creo que se pueda esperar otra cosa. Cuando siento que ya no tengo fuerzas para hacer nada, esos días en que nada te motiva, ya ni siquiera te salen las lágrimas. (Ojala te salieran, para descargarse un poco, pero no). No vemos, por más que demos mil vueltas a la rotonda manera de ver otro paisaje, de salir, de dejar de ver siempre la misma porquería. Sintiéndote un extranjero, donde sea. No estas cómodo donde estas, no donde estuviste, ni donde vas a estar.
Toco fondo, pero no tengo el valor de volarme la cabeza de un tiro. Soy una depresiva y, encima, un depresiva cagóna. Lo que suele deprimir aún más.
Sabes cual es la solución física del malestar corporal:
a) Llorar hasta quedarte dormida
b) Sacarte el nudo del pecho con una cuchara
c) Desaparecer debajo de la tierra
d) Abrirte la cabeza con un abre-lata, sacarte el cerebro y ponerlo en remojo.
e) Tener un switch de apagado.
Pero… no sabes hacerlo, mejor dicho, no podes hacerlo. No te sale, ¿cómo no culparte?
Te asombras de cuán distinto del resto de la gente podes llegar a ser y a la vez de cuán igual. Cuando estas deprimido crees, realmente, que vos sos la única persona que no puede salir del pozo… Pero, parte de esa salida, suele ser: comenzar a ver cuanta gente esta a nuestro lado, en ese mismo pozo. Tan iguales y tan distintos entre sí. Nosotros, la gente, solemos estar muy trillados. Decimos lo que nos dicen que digamos. Hacemos lo que nos digan o conviene hacer. Lloramos lo suficiente cuando hay que llorar. Nos enojamos cuando algo nos hace enojar.
¿Por qué es tan difícil cambiar? ¿Por qué es tan complicado ser diferente? Llorar más de lo que haya que llorar. No enojarse cuando nos tendríamos que enojar. Decir algo más de lo que haya que decir y actuar distinto a como deberíamos actuar.
Yo quiero cambiar, no quiero el mundo típico que viene en el plan básico de vida: blanco, negro, con gripe A, violadores y en dónde los cigarrillos se acaban. Quiero uno mucho más rojo, quizás amarillo. Mejor verde esmeralda. Dónde, si algún día caemos y nos deprimimos, luego no nos de culpa sentirnos bien cuando lo llegamos a lograr. Dónde la moda venga por la sonrisa constante, algo así como consecuencias del botox.
Pero… Lee las boludeces que imagino. ¿Quién daría más de 2 mangos por una loca atolondrada y soñadora, que lo único que quiere es salir de lo común? Salir del hecho de que el sol sale de día y la luna de noche. De que las mujeres son histéricas y el hombre, el macho cabrío.
Muchas mujeres saben, fervientemente, lo que quieren. Los hombres lloran. Existen los eclipses. La luna en verano esta desde las 3 de la tarde.
Vivamos hechizados. Vivamos en días de eclipse.
El error esta en el desvío, en querer cambiar lo incambiable, de lo que me siento culpable. Pero es ESO o aceptar vivir la vida como te la impongan. Vivir pensando que NO podes con eso. Vivir creyendo que jamas va a llegar. Vivir haciendo angelitos en mierda.
¡Sí! Lo admito. Soy rara y bastante cínica, pero no puedo ser diferente. Me resigno a que las cosas buenas que tengo me dejen. Me resigno a cambiar. Es lo único que faltaba en este mundo: Que lo malo siga malo y que lo bueno me presente telegrama de renuncia. Yo no estoy dispuesta a aceptarlo. Que lo bueno trabaje menos horas, le daremos beneficios y tickets canasta, pero que no renuncie. No renunciemos a lo que nos hace bien, pero sepamos saber que cosas son las que nos hacen realmente bien.
En esos momentos donde queres tantas cosas…
Te quiero ver, pero quiero que ME veas primero. Quiero darte un beso, pero quiero que me beses primero. Quiero cambiar de posición, pero no quiero que se arruguen las sábanas y quiero estar bien, por sobre todas las cosas, sin tener que mover cielo y tierra para equilibrarme.
La clave no creo que esté en abrir la tierra en dos y que pase lo que pase, ni en buscar la cuchara más sopera del cajón para sacarnos el nudo. Creo que lo mejor es mover cubito por cubito, tipo cubos *Rubik, ¿viste?, para formar todas las caras del mismo color. Que cada color sea el final de cómo queremos que quedase cada aspecto que alguna vez nos hirió y pudo con nosotros. La resolución de cada herida abierta.
Luchar contra nuestras antítesis y ‘auto malentendidos’. Tomar lo que nos haga realmente bien en la vida y hacerlo valer, como los últimos mangos de fin de mes.

15.7.09

maquillaje

Siempre pensé que estar sin maquillaje era... feo, digamoslo así. Desprolijo, descuidado, algo no propio de una mujer que se quiere. Pero hoy me di cuenta que tiene algo bueno, no se te corre nada cuando lloras. Podes llorar horas y horas, secarte con cualquier tipo de cosa, ya sea manga, papel o lo que haya, que nada se te va a desordenar, ni te vas a tener qe retocar.
Total ya estas sin maquillaje, ojerosa, tapada hasta la nariz, con los ojos colorados y sin sentir ya más nada. Ya estas en las últimas. Cansada y sientiéndote vieja, con 19.
Calculo que a muchas les debe pasar, sino debe ser realmente triste para mi. Les debe pasar eso de verse demacradas y horribles, listas para estallar en llando, tranqilas de que no se van a desalinear y lejos de verse un poquito más prolijas, caen en una gran depresión.
Que bueno es estar sin maquillaje.

7.7.09

¿Describir es plasmar lo que uno no tiene? ¿Es querer hacer realidad lo que uno desea y ve imposible?
Tan lejos está esa posibilidad para nosotros que decidimos escribirla, decidimos 'pegarla' en un papel, para tenerla cerca, tenerla estática, tenerla...
Yo siempre pensé que solo la tristeza te empujaba a escribir (La angustia, el querer vomitar la punzada del pecho), pero me dí cuenta de que el vacío también. (Obviamente que ya lo sabía, pero pensé que solamente era vacío ese que se mezcla con la angustia). Ahora, es otro vacío. Es el vacío-vacío.
Es un vacío anorexico, mejor dicho, bulímico, que cada cosa que digiere la vomita. Un vacío que quita ganas. Hasta me provoca vacío para escribir. Pero... NO es una depresión, ni nada por el estilo. Es más hasta quizá en un futuro tenga deseos de reirme y de alegarme por algo. Pero... siento que no tengo lo que se necesita para alegrarme por algo, como la palabra lo amerita.
No tengo, en el cajón, un poema para 'ese' alguien. No tengo lagrimas para una cosa fea que me pasa adentro. No tengo a esa persona que le esté pasando ESTO mismo. (Bah! uds. dirán).
Por ahora...estoy en la etapa vacío. Pero es inexplicable el tipo de vacío. ¿Viste cuando después de tantas malas pasadas ya ''el corazon se te endurece''?
Bue... para mi el corazón no se te endurece una mierda. La realidad es que uno se hace una barrera psicológica con un 10% de cansancio, un 5% de ''lo que debo hacer para estar mejor'' y un 85% de indiferencia. Eso es! Es una barrera enorme de indiferencia que da como resultado cuando sumas:
que se te murio el perro = Disgusto!
+
Tu novio/a te deja/te peleas = Disgusto !!
+
tu amiga te caga = Disgusto !!!
+
reprobas una materia = Disgusto !
+
el trabajo te cansa = Disgusto?
___________________________________
Una Graaaan indiferencia
Osea, ese sentimiento de que ya aceptas cualquier mala que venga porque te das cuenta de que la vida es una real cagada y es palo TRAS palo. Emmm.. si, en la vida no tenes un puto mes con culo en silla en paz.
He aquí la presentación de mi teorema de la barrera de indiferencia que autocreamos y autoperpetuamos a lo largo de toda nuestra vida.
El resto de la gente, muchas veces, no entiende que todo esto nos genera Stress.
OSEA, en mayúsucula, aunque les guste decir a muchos que tenemos nada en la cabeza es poco ético y más irritante aún. Amuchos de nosotros nos da, o por colapsar o por tomar la actitud extremo opuesta: el relajado complejo. Cuando ya TODO te importa realmente un orto.
En esta epoca se nos suelen morir tooodas las ganas. Perdemos muuchas de las sonrisas, nos nacen los "pero no puedo/no me sale" y se suicida de manera turbia y escandalosa nuestros restos de amabilidad, paciencia y voluntad. Resumen: zombis.
Pero...¿Saben que es peor? Sí, hay algo peor. Que cuando decis: " uh la posta es que ya nada me puede salir mal", SALE..
Asi que sean zombis o colapsen, pero esten prevenidos.
Debe ser por eso qe un relajado es unrelajado hasta qe le tocas el culo y saltan como locos. Y bue... los que colapsan saltan siempre, por cualquier cosa.
Basta fin. Este vació infinito y por sobre todo frío... como si no fuera suficiente con el invierno, no?

chau

3.7.09

15, 20 o 105.

Es tan complicado a veces. No entiendo porque cuando queres jugarte por algo o alguien, la actitud no es compartida. Sabes lo que queres, sabes como serías feliz, pero no sabes como llegar a eso.
Tenes un mundo de ideas y cosas por hacer, pero no sabes de que forma. Cualquier manera, camino que intentes tomar no te llevan a nada y el nudo en el pecho solo aumenta.
De todas maneras seguís adelante, porque es lo que solemos hacer. Seguir y seguir.
Pero ya no quiero seguir, quiero que algo de todo lo que pruebo me funcione. Porque las frustraciones se acumulan y ya no puedo hacer de cuenta de que no están. Están y cada vez más presentes. Está y cada vez golpean más fuerte.
Si me paro a enfrentarlas me atropellan, si sigo adelante me persiguen. ¿Cuál es la solución?
Esa pregunta que ronda siempre por ahí y que pocos tienen. Que los pocos que la tienen, no la reconocen como respuesta y los que no la tienen, se desesperan por tenerla. Osea, jamás nadie va a poder decir ‘tengo la respuesta’ o ‘tengo la solución a…’ porque ésta es diferente en cada dilema. Cosa que sería lo de menos, no solo es diferente, sino, imperceptible. Esta delante de nuestros ojos y, aún así, no la alcanzamos. ¿Cuál es el peor delito: No tener la solución o tenerla y no quererla seguir? ¿Cuántas veces sabemos que es lo que debemos hacer y no queremos?
Al final, pareciera que queremos vivir mal, sufrir las cosas, en vez de ‘cortarla por lo sano’. Entonces, ¿de que nos quejamos?
Es todo tan complicado visto así y no me digan que es cosa de adolescente prematuro porque nos pasa a todos, tengas 15, 20 o 105 años.
Tengas salud, amor y una linda familia o no. Con muchos amigos o con pocos. Con o sin soluciones. Las cosas son difíciles, las decisiones son aún peores.
Yo solo quiero verte sonreír.
Alegra mi mundo. Es la respuesta y la solución que quiero tener.
Simplemente eso.

9.6.09

bla bla bla

No entiendo porque a veces nos cuesta tanto conformarnos con lo que tenemos. Nos ponemos a fantasear al 100% sobre algo que no sabemos si va a pasar, cuando quizás podríamos ocupar nuestras mentes en algo que sabemos que es mucho más posible o real. Pero no, nos gusta ver como tarde o temprano se cae la ilusión. Nos gusta rogar por lo imposible, mientras tenemos otras opciones mucho más cercanas y hasta que nos llenarían más. Estamos tan desesperados por lo platónico que las cosas verdaderas y transparentes pierden, completamente, el color, las ganas, todo. Definitivamente, queremos lo chueco, lo torcido y jodido.
Lo peor de todo es que no solo nos enfermamos la cabeza ideando lo imposible, sino que cuando, de una vez por todo se cae, viene la parte del luto.
Nos cuestionamos largos ratos de porqué, cómo y cuándo paso lo que pasó, cuando, inconcientemente, siempre supimos que lo que se estaba generando, con el tiempo, no funcionaría. ¡Qué cosa tan increíble el tiempo!
Cuando queres que pase lento, vuela. Cuando queres que pasa rápido, se arrastra. Jamás estamos de acuerdo con el tiempo. Si paso lento, pasó mucho tiempo y eso ya se volvió pesado. Si voló, no tuvimos tiempo para disfrutarlo y no nos sentimos satisfechos. También pasa por el hecho de que nosotros JAMAS estamos conformes. Y cuando decimos jamás, es realmente jamás. Justamente por eso siempre podemos encontrarle ese defectito imperceptible hasta a los más ‘perfecto’. Perfecto entre comillas, por el hecho de que no creo que exista nada perfecto. No me digas Jesús, por que no soy cristiana. Hablemos de cosas terrenales.
Hablemos de cuánto me cuesta hacer borrón y cuenta nueva. Por que en realidad, no hay cosa que cueste más que lo que realmente no se quiere hacer. Como dejar el cigarrillo, que gran mentira, pero jamás lo quise hacer y jamás podré, hasta que un día quiera. Lo complicado es que si no nos damos cuenta rápido de lo que es bueno y malo, el día que queramos de verdad, quizá ya no va a correr por cuestión de voluntad, sino de fuerza. Ya va a ser tarde.
El problema es: si no quise dejar algo que realmente hace mal, porque querría dejar algo que me hace bien. Aclaremos tantos, vos me haces bien, pero cuando queres. Por que la verdad, que cuando no, realmente me haces bastante mal.
Pero bueno… me fui por las ramas, volviendo a las cosas terrenales. Cuando, en verdad, no queres dejar algo y simulas internamente que si, ese esfuerzo constante por hacer el borrón y la cuenta nueva, se transforman en frustrantes. Mejor, dos opciones: O te haces cargo de lo que realmente queres o te mentalizas de que realmente lo que queres es malo para vos, y te lo crees, sino no tiene mucho sentido.
De todas maneras, es tan fácil hablar bla bla bla, y tan difícil hacer.
Sino, mirame a mi, llego a mis mejores conclusiones en el papel y después, parece que me las hubiera bajado de Internet, por lo mal que sigo el instructivo a la hora de actuar.
Jamás hacemos lo que realmente querríamos hacer. La pregunta es: ¿Hay que acostumbrarse a eso o hay que intentarlo cambiar?

4.6.09

Ansiedad.

¿Qué es la ansiedad? ¿Es eso que te agarra cuando queres que las cosas te pasen ya por la cabeza y por la vida? Cortar con un pensamiento y arrancar con otro. Que las cosas malas pasen y ya, de una vez, dejarlas atrás.
Ese grave caso de ansiedad al que solemos estar acostumbrados, de necesitar que la vida vaya más rápido.
Si me pongo a pensar es porque, claramente, queremos acelerar algo que actualmente, no nos conforma, no nos llena. Dejarlo ir de una vez por todas.
¿Nuestro estado actual es malo? ¿Qué nos perturba o nos molesta? Lo que sea nos tiene inquietos… ¿Y qué? ¿Hay que “hacerse amigo del tiempo”?
Ojala tuviéramos alguna manera de darle ‘Siguiente’ a toda situación en la que no nos hallemos o a ese estado que sabemos que no es el nuestro.
Pero a mi, personalmente, me pasa algo distinto. Me acostumbré a darle Next tantas veces, a tantas cosas, que ya no se cuando tengo que parar. Vivir extremo, sentir intenso, respirar y actuar urgente, termina lastimando y confundiendo.
¿Cuándo parar? ¿Cómo elegir cuál es el estado que realmente es para nosotros? ¿Qué situación es la más cómoda?
¿La felicidad es realmente tener todo bajo la perfección o es encontrar en la mayoría de las cosas una forma de sobrellevarlas y de disfrutarlas?
Ese es el momento en el que nos damos cuenta de que no estuvo tan bueno haber estado viviendo a velocidad luz, y dándole puros ‘Siguientes’ a la vida, cuando lo efímero de ella pasó, de pronto, sin darnos cuenta.
Y, lamentablemente, llegué a la conclusión de que jamás vamos a ver claramente que situación que vivamos es la indicada, en donde hacer un Stop, para vivirla; porque todo momento tiene algo malo… Y, nos guste o no, debemos sonreírle y seguir, a tiempo real.
Corremos el serio riesgo de vivir las cosas aceleradamente y pasar por alto las cosas tan buenas que nos ofrecían aquellos estados de la vida que de afuera no parecían tan buenos.
¿Complicado no?
Vivir el hoy, es más complicado. Aguantarse las desilusiones, los perdones y las angustias, es fuerte y difícil para cualquiera, pero peor es estar ciego. Peor es saltear situaciones, querer adelantar lo inamovible, el tiempo es una percepción y debe ser tomada como tal.
La ansiedad te termina encerrando en querer que todo sea YA. Qué triste es terminar todo tan rápido y no poder ver el real color de las cosas o la verdadera esencia de las personas.
Elegir vivir, implica poder ver. Elegir el YA, implica quedar ciego.
Sí, complicado.

4.5.09

Inconstante

En la inestabilidad de mi estabilidad.
En el silencio de mis risas.
En el insomnio de mi sueño.
En la obsesión de mi pensamiento.
En el comienzo del fin del día y en el fin del comienzo del día.
Esos lugares dónde estas vos.
Dónde pienso.
Tengo que pensar, ¿que es peor?: ¿de a uno o de a dos?
Tengo que elegir qué es mejor.
Para mí
Para vos.
Si amo sentir soplarme el viento en la cara
O cerrar los ojos y relajar el cuerpo;
no quiero ver venir tu imagen, ni en el suelo, ni en el cielo.
La mente no sana, el cuerpo esta inquieto;
y fácilmente cara a cara me gustaría tenerte y decirte:
te extraño.
No entendiendo todavía cómo algo tan insignificante
hoy se tornó obsesivo e importante:
Te pienso más que a cualquier cosa.
Hoy y ya hace mucho tiempo.
Tratando de conectar los nexos.
Los porqué no resueltos. Las justificaciones del fin, los argumentos del ayer.
Y justificando lo injustificable, llega la noche.
El pensamiento diurno que no da respiro
vuelve el doble de fuerte en todos nocturnos y frágiles suspiros.
Revisa cada beso marcado con fuego inconstante.
Recuerda cada momento contigo.
¡Demasiado inestable!
Sufrir lo inconstante, cambiar lo incambiable.
Ser inconstante en el sentimiento:
Sentir un día ganar pelea y al otro ser derrotado.
Querer buscar una solución.
¿Con vos o sin vos?
Pero mejor.
Mejor siempre, no mejor de a ratos.
Mejor noche, mañana y tarde.
Mejor vivir, sonreír y no errarle.
Mejor amar lo que vale la pena, lo que no es inconstante.

26.4.09

,lejos

Yo quiero irme de acá
Quiero regar mis propias flores
Quiero verlas florecer sin que nadie más las vea.
Quiero no ver a nadie cuando me levanto.
Quiero aprender a amar el silencio.
Los domingos pasarla sola,
Escuchar música alto.
Correr por todos lados y no dar explicaciones.
Yo te agradezco por todo.
Y nunca te voy a estar más agradecida.
Pero hoy quiero no tener que agradecerte más nada.
Quiero salir volando y verte solo en días de fiestas.
Verte cuando yo tenga ganas y no cuando te tenga que cruzar.
Quiero llorar y no tener que secarme las lagrimas cuando alguien viene.
Gritar y hablar sola, sin que entren a decirme que estoy loca o que soy estúpida.
Quiero cantar sin bajar la voz.
Quedarme dormida en cualquier rincón.
Desatar el nudo del pecho.
Hacer fiestas y fiestas.
Gritas, gritar y más gritar.
Llorar, llorar y mucho más llorar.
Pase lo que pase, estar sola.
Sin nadie.
Me quiero ir, por ahora, lejos.

21.4.09

Creo que estoy obsesionada.

Creo que estoy obsesionada.
Tengo ese estilo de pensamiento que se caracteriza de ideas que sé perfectamente que salen de mí, que me pertenecen, que las vivo. Se me imponen en la conciencia. Suelo considerarlas como absurdas, irracionales, pero vivo fracasando en el intento de reemplazarlas con cualquier otro pensamiento y no encuentro explicación al por qué de esa imposición.
Estoy obsesionada.
El peso de la idea; el rechazo por considerarla absurda, no deseada; y el hecho de reconocer que es mía, propia, me hace dar cuenta de que soy obsesiva y de cuán grande es mi obsesión.
No es normal pensar tanto en algo. En alguien.
Me genera angustia, tensión, y trato de borrar o aliviar esas ideas constantemente, pero en vano.
Me condiciona.
La idea obsesiva, me condiciona. Me define. Hace quien soy.
Puedo traducirla en conducta. ¿Por qué? Por qué me condiciona. Porque condiciona a mi propia conducta.
Porque trato de anular mi idea obsesiva, hasta el cansancio, ejerciendo mi voluntad pero no puedo y siento que no tengo conducta propia, ideas blancas. Mi obsesión me ha condicionado tanto que mi pensamiento se ha vuelto absurdo, tonto, pero sé que al fin y al cabo mi obsesión alivia la angustia.
Tengo aquellas ideas de delirio porque me ansía que pase algo que jamás pasará. Que solo en mi mente ocurrirá. Eso sacia mi angustia mental. La idea obsesiva una vez más me dará la realidad que quiero.
La obsesión quiebra mi voluntad, mi autonomía, hasta mi equilibrio. Me hace ver sometida a mí misma. Alivia mi angustia, pero a su vez desagrada. Amo pensar en mi idea obsesiva, pero a la vez me disgusta hacerlo.
Bajar y subir así la tensión tiene un precio también. Poco placentero, por cierto.
Pero ese sufrir no es más que al nivel del autorreproche, si no me reprocho no puedo seguir, porque la idea obsesiva paraliza.
Si no me lastimo, no puedo continuar. Quiero pensar por mí misma y ser libre de alma otra vez.
El encierro de la obsesión es peligroso. Casi autista. Casi infernal.
Estoy obsesionada.

14.4.09

100vecesNO

Tengo que ordenar mis ideas y decir: Todo pasa por algo.
Las cosas que no pudieron ser no lo serán nunca. NUNCA. Por más que nos esforcemos cada vez más fuerte o que nos hagamos diferentes finales felices en la cabeza o creamos que es cuestión de suerte, no va a pasar.
¿Por qué el ser humano se aferra tanto a lo que no puede tener? ¿Por qué cuesta tanto decir que ya fue y cambiar la escena?
En realidad, la pregunta que más me intriga es: ¿Por qué el hecho de que nos digan que no, genera en las personas una especie de competencia interna a ver si son capaces o no de transformar ese no en un sí?

La teoría de que todo ser humano tiene tendencia al sadomasoquismo.

No nos damos cuenta de que cuando algo es no, es NO. Algunas cosas, puede que cambien a un ni, pero en general, las cosas no cambian… La gente no cambia. Solo uno debe cambiar: En pretensiones, en gustos, en ser menos conformistas, menos detallistas y más comprensivos y abiertos. Pedir menos cosas y dar muchas más. ¿Ahah, sí?
Si te pones a pensar lo injusto que es que uno deba cambiar y que no se pueda esperar que el otro cambie o que algunas situaciones tan determinantes para nosotros sean de otras maneras. Absolutamente tedioso, por cierto, ya que ‘las esperanzas es lo último que se pierden’, lamentablemente, es una frase más que certera. Por más que el amor de tu vida te diga cien veces no, siempre te quedan esas esperanzas estúpidas. Y digo que es una frase lamentable y un sentimiento estúpido porque lo único que logran es que uno no se venza. (Y… ¡Esta bien! ¡No hay que vencerse!) Sí, bueno, te quiero ver después de mucho tiempo llorisqueando por ahí, o de sufrir viéndolo con otra o por cómo no le interesa ni lo más mínimo de vos, si esta bueno el ‘no vencerse’. Gracias, prefiero vencerme.
Pero la vida es tan injusta, como bien dijimos antes, que ni siquiera uno mismo puede decidir cuando vencerse. ¡¿Cuántas veces dijimos: Ya esta!, esto se terminó!?
Y al día lo estas llamando, por no decir a las horas.

La cosa esta jodida.

Lo peor es que a veces, personas como yo o quizás muchas otras habrá en el mundo, que batallaron las mil situaciones y lograron cambiar esa realidad. Yendo a un ejemplo claro: Demostraron ser esa persona ideal con quien compartir algo, esa imagen comprensiva, ese retrato jovial y perfecto para amar. Listo, lo logramos. Pero, ¿Qué pasó ahora? Tenemos una situación ni, con una ‘persona no’, es decir que es mas mala que el sida. Estamos a mitad de camino, pero hicimos todo ese esfuerzo totalmente en vano, ¿Porqué? Porque las personas NO CAMBIAN. Y métanselo en la cabeza.
Por que aparte de que no cambian se las ingenian para que mientras más cerca creas estar de lograr que cambien, después te bañen en agua fría demostrándote con alguna actitud hermosa que no. Genial.

La cosa, aparte de estar jodida, no tiene fin.

¿Se acuerdan que había que cambiar nuestros gustos y pretensiones? Bueno, por el lado bueno, les cuento que NADA ES IMPOSIBLE y que de esta frase si que no pierdan las esperanzas, porque tarde o temprano, uno se olvida, se cura, encuentra a otro, llena su vida con algo más que le de nuevos sentidos y le abra nuevos caminos.
Pero, por el lado malo, ¿Qué pasa? Cuando uno ya no demuestra el menor interés, a aquella persona que no cambiaría nunca, a esta le empieza a llamar la atención su GRAN y REPENTINO CAMBIO, tanto que lo toma como un no.
Por lo tanto se propone reconquistarte, y se da cuenta de que te dejo ir. Su peor error.
¡Ja! ¿Jamás termina? Entonces, como ya dijimos el hombre tiene tendencias al sado, por lo cual, cuando ya te habías asegurado de que tu vida era mejor ahora y de que ya había pasado todo, te vuelven las dudas. Esas típicas dudas que traes vos misma. Clara y típicamente sado.

Somos clara y típicamente tristes.
Tengo tres concejos: Reite mucho, preocúpate menos y no vivas ni lento ni rápido. No hay remedio para las otras enfermedades.
(L)
Dani.-